Vicolo del Divino Amore: la casa de Caravaggio
Why is it significant?
Entra en este callejón estrecho que se dobla entre casas modestas, con una iglesita y la ropa tendida en lo alto. En tiempos de Caravaggio se llamaba vicolo di San Biagio, y en una de estas casas, entre 1604 y 1605, el pintor vivía de alquiler.
Key Facts
| Place | Vicolo del Divino Amore: la casa de Caravaggio |
|---|---|
| Address | Vicolo del Divino Amore, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.90350, 12.47630 |
| Part of Walk | Caravaggio, el pintor maldito de Roma: luces y sombras del Campo Marzio |
| Generated | Generated |
Entra en este callejón estrecho que se dobla entre casas modestas, con una iglesita y la ropa tendida en lo alto. En tiempos de Caravaggio se llamaba vicolo di San Biagio, y en una de estas casas, entre 1604 y 1605, el pintor vivía de alquiler. Por primera vez desde que llegó a Roma tenía casa propia, lejos de los palacios de los cardenales.
Su casera, Prudenzia Bruni, no tardó en arrepentirse. El inquilino no pagaba, recibía gente a todas horas y, además, había abierto un agujero en el techo de una de las habitaciones. ¿Para qué? Una explicación es que necesitaba altura para un lienzo enorme; otra, que buscaba controlar la luz desde arriba, esa luz que cae sobre sus figuras como un foco de teatro. Ella lo denunció, y él, según los documentos, respondió tirando piedras contra sus persianas.
Para cobrarse el alquiler, la casera hizo inventariar y embargar sus cosas en agosto de 1605. Y gracias a esa lista sabemos cómo vivía un genio: unas pocas sillas y una mesa, una cama, una guitarra y un violín, un espejo grande, espadas y puñales, una docena de libros cuyos títulos nadie anotó, y lienzos apoyados contra la pared. Ni oro ni lujos. Un taller, un dormitorio y un arsenal.
Ese espejo importa. Muchos historiadores creen que Caravaggio trabajaba con espejos y con la luz de una sola ventana en un cuarto a oscuras, colocando a sus modelos como actores. No se conserva ni un solo dibujo suyo: hacía incisiones en la preparación del lienzo con el mango del pincel y pintaba directamente del natural. Por eso sus santos tienen arrugas, uñas negras y la piel quemada por el sol.
Mientras su casera contaba sus sillas, Caravaggio pintaba algunas de sus obras más intensas, y su fama subía tan deprisa como sus problemas con la policía. Ahora sal del callejón hacia la Piazza Borghese: te espera un palacio tan largo y curvo que los romanos lo llaman el clavicémbalo, y en él, la familia que tenía en sus manos el perdón del pintor... y sus cuadros.