Ludus Magnus: la gran escuela de gladiadores

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Asómate a la barandilla y mira hacia abajo: entre los edificios aparece media elipse de ladrillo, con restos de gradas y pequeñas habitaciones alrededor. Parece un Coliseo en miniatura que alguien hubiera enterrado.

Key Facts

PlaceLudus Magnus: la gran escuela de gladiadores
AddressVia di San Giovanni in Laterano, 00184 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.89000, 12.49500
Part of WalkLa Roma de los césares: Coliseo, Foro Romano y Palatino
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Asómate a la barandilla y mira hacia abajo: entre los edificios aparece media elipse de ladrillo, con restos de gradas y pequeñas habitaciones alrededor. Parece un Coliseo en miniatura que alguien hubiera enterrado. Y es casi eso: un anfiteatro de entrenamiento, el Ludus Magnus, la mayor escuela de gladiadores de Roma.

La mandó construir Domiciano, el hermano menor de Tito, y se reformó en tiempos de Trajano. Alrededor de la pista había un patio con pórticos y, en varios pisos, las celdas donde dormían los gladiadores. Desde las gradas, unos pocos privilegiados podían ver los entrenamientos, como quien hoy va a ver entrenar a su equipo. Y un pasadizo subterráneo comunicaba la escuela con el Coliseo: los luchadores llegaban a la arena sin pisar la calle.

¿Quiénes eran? Muchos eran esclavos, prisioneros de guerra o condenados. Pero también había hombres libres que firmaban un contrato con el lanista, el empresario de la escuela, a cambio de una paga y de la posibilidad de gloria. Al hacerlo renunciaban a casi todo: juraban dejarse quemar, encadenar, azotar y matar a espada. Y aun así algunos se convirtieron en auténticos ídolos, con admiradores que escribían sus nombres en las paredes, como sabemos por los grafitos de Pompeya.

Ahora, un mito que conviene desmontar: la mayoría de los combates no terminaban con la muerte. Un gladiador bien entrenado era una inversión carísima, y el organizador que quería sangre tenía que compensar al lanista por cada luchador perdido. Las lápidas nos hablan de hombres con decenas de combates a sus espaldas. Y el famoso pulgar hacia abajo... en realidad ni siquiera sabemos con certeza qué gesto pedía la muerte.

Lo que ves es solo una parte: el resto de la escuela sigue bajo los edificios y la calzada, y apareció en los años treinta del siglo pasado, durante unas obras. Hispania también vivía con pasión los juegos: en Itálica, la ciudad de Trajano, se construyó uno de los mayores anfiteatros del Imperio. Vuelve ahora hacia el Coliseo y rodéalo por el sur hasta el gran arco de tres vanos.

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