Isla Eslava y el palacio Žofín: la revolución de 1848
Why is it significant?
Cruza el puentecito y pasea entre los castaños de la Isla Eslava, con el palacio amarillo de Žofín delante y el Moldava a los dos lados. Hoy es un lugar de bodas, conciertos y barcas de pedales. Pero su nombre esconde la primera gran revolución moderna de Praga.
Key Facts
| Place | Isla Eslava y el palacio Žofín: la revolución de 1848 |
|---|---|
| Address | Slovanský ostrov 226, 110 00 Praha 1, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.07900, 14.41270 |
| Part of Walk | Praga en libertad: la plaza de Wenceslao y la Revolución de Terciopelo |
| Generated | Generated |
Cruza el puentecito y pasea entre los castaños de la Isla Eslava, con el palacio amarillo de Žofín delante y el Moldava a los dos lados. Hoy es un lugar de bodas, conciertos y barcas de pedales. Pero su nombre esconde la primera gran revolución moderna de Praga.
En la primavera de 1848, toda Europa se levantó: París, Viena, Berlín, Milán... En junio de ese año, aquí, en el palacio de Žofín, se reunió el Congreso Eslavo: checos, polacos, eslovacos, croatas, serbios y otros pueblos del imperio de los Habsburgo, que reclamaban sus derechos y su lengua. Lo presidía el historiador František Palacký, al que los checos llaman el padre de la nación.
La fiesta duró poco. Mientras el congreso debatía, estallaron combates en las calles de Praga, y la gente levantó barricadas. El general Windischgrätz, comandante imperial, bombardeó la ciudad desde las alturas del otro lado del río; durante los disturbios, su propia esposa había muerto alcanzada por una bala perdida. En pocos días, la revolución de Praga quedó aplastada. Pero las ideas no se rinden tan fácilmente: Palacký siguió escribiendo la historia de su pueblo, y una generación después los checos levantaban con su propio dinero el Teatro Nacional que acabas de ver.
Por eso, cuando Checoslovaquia ya era independiente, la isla se rebautizó en 1925 como Isla Eslava, en recuerdo de aquel congreso. Fíjate en este patrón que se repite a lo largo de todo el paseo: 1848, aplastada; 1968, aplastada; y en 1989, por fin, una revolución que gana sin disparar. Los checos han aprendido a perder con paciencia... y a ganar con ironía.
En la isla verás también el monumento a Božena Němcová, la escritora de La abuela, la novela que todos los niños checos leen en el colegio. Ahora vuelve al muelle y sigue hacia el sur, con el río a tu derecha. Unos cientos de metros más allá, en la plaza Jiráskovo náměstí, te espera un edificio que parece estar bailando.