La orilla de Podskalí: hielo del Moldava para la cerveza

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Baja las escaleras hasta el muelle de piedra, al nivel del agua. Tienes el Moldava a un paso, los cisnes, las barcas amarradas, y a tu espalda, un poco más arriba, el edificio torcido de la Casa Danzante.

Key Facts

PlaceLa orilla de Podskalí: hielo del Moldava para la cerveza
AddressRašínovo nábřeží, 120 00 Praha 2, Czechia
Geo Coordinates50.07520, 14.41370
Part of WalkPraga en un vaso y un plato: cerveza, tabernas y cocina checa
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Baja las escaleras hasta el muelle de piedra, al nivel del agua. Tienes el Moldava a un paso, los cisnes, las barcas amarradas, y a tu espalda, un poco más arriba, el edificio torcido de la Casa Danzante. Ahora borra de tu cabeza todo eso e imagina un pueblo de casitas bajas, troncos apilados y hombres con botas altas.

Esto era Podskalí, el barrio bajo la roca, un pueblo de almadieros y pescadores al pie de Vyšehrad. Durante siglos, la madera de los bosques del sur de Bohemia bajaba por el río atada en enormes balsas, y aquí se desmontaba y se vendía. La palabra náplavka viene de ahí: el lugar donde el río deja su carga.

Pero el oficio que nos interesa es otro: el de los hieleros. Recuerda que la cerveza de Groll en Plzeň fermentaba en frío. Antes de que existieran las máquinas de refrigeración, ese frío venía del invierno. Cuando el Moldava se congelaba, los hombres de Podskalí cortaban bloques de hielo con sierras, los sacaban con garfios y los cargaban en carros hacia las bodegas de hielo de las cervecerías y las carnicerías de la ciudad. Con ese hielo se mantenía fría la cerveza hasta bien entrado el verano.

Era un trabajo duro y peligroso: más de uno acabó bajo el agua helada. Y el propio barrio desapareció casi por completo a finales del siglo diecinueve y principios del veinte, cuando la ciudad construyó estos muelles altos de piedra para domar las crecidas. Las casitas de madera dieron paso a edificios de pisos, y el río dejó de entrar en las cocinas.

Hoy, cuando hace calor, este muelle se llena de gente sentada en el borde con un vaso en la mano, como si el barrio quisiera recuperar su orilla. Camina ahora por el muelle hacia el sur, río arriba, hasta pasar bajo el puente Palackého: si es sábado por la mañana, vas a oler el mercado antes de verlo.

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