Teatro Nacional y Café Slavia

Why is it significant?

Detente frente al Teatro Nacional, con su tejado azul oscuro salpicado de estrellas doradas, mirando al Moldava y al castillo al otro lado del río. Es el edificio más querido por los checos, y no por su belleza, aunque la tiene, sino por cómo se pagó.

Key Facts

PlaceTeatro Nacional y Café Slavia
AddressNárodní 223/2, 110 00 Praha 1, Czechia
Geo Coordinates50.08100, 14.41340
Part of WalkPraga en libertad: la plaza de Wenceslao y la Revolución de Terciopelo
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Detente frente al Teatro Nacional, con su tejado azul oscuro salpicado de estrellas doradas, mirando al Moldava y al castillo al otro lado del río. Es el edificio más querido por los checos, y no por su belleza, aunque la tiene, sino por cómo se pagó.

En el siglo XIX, en una Praga gobernada desde Viena y dominada por el alemán, los checos quisieron un gran teatro propio, para su lengua y su música. Lo pagaron con colectas populares: campesinos, criadas, estudiantes, cada uno lo que podía. Las primeras piedras se trajeron de montañas simbólicas de Bohemia y Moravia, y sobre el escenario se escribió el lema: Národ sobě, la nación a sí misma.

El teatro abrió en junio de 1881, y en agosto, apenas dos meses después, un incendio lo destruyó. La respuesta fue increíble: en pocas semanas la gente había vuelto a reunir el dinero para reconstruirlo. Reabrió en noviembre de 1883 con Libuše, la ópera de Bedřich Smetana sobre la princesa mítica que profetizó la gloria de Praga.

En 1989 los teatros volvieron a ser trinchera. Desde el 18 de noviembre, los actores se declararon en huelga y, en lugar de actuar, se subían al escenario a leer los comunicados de los estudiantes. Por toda Checoslovaquia, los teatros se convirtieron en asambleas donde la gente iba cada noche a enterarse de la verdad.

Ahora mira al otro lado de la calle, a la esquina con ventanales: el Café Slavia, abierto en 1884. Aquí se sentaban escritores como el poeta Jaroslav Seifert, premio Nobel, y en los años setenta y ochenta Václav Havel y sus amigos disidentes, a menudo vigilados por la policía secreta. Dentro cuelga un cuadro famoso de Viktor Oliva, El bebedor de absenta, con su hada verde. Ahora camina por el muelle hacia el sur, con el río a tu derecha, y cruza el puentecito hacia la isla con un palacete amarillo.

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