La Casa Danzante: Fred y Ginger en el Moldava

Why is it significant?

Ponte en la esquina frente al río y mira este edificio que parece haber perdido el equilibrio: una torre de cristal que se estrecha por la cintura y se inclina hacia una torre de hormigón, como una pareja de baile. Los praguenses lo llaman Fred y Ginger, por Fred Astaire y Ginger Rogers.

Key Facts

PlaceLa Casa Danzante: Fred y Ginger en el Moldava
AddressJiráskovo nám. 1981/6, 120 00 Praha 2, Czechia
Geo Coordinates50.07550, 14.41410
Part of WalkPraga en libertad: la plaza de Wenceslao y la Revolución de Terciopelo
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Ponte en la esquina frente al río y mira este edificio que parece haber perdido el equilibrio: una torre de cristal que se estrecha por la cintura y se inclina hacia una torre de hormigón, como una pareja de baile. Los praguenses lo llaman Fred y Ginger, por Fred Astaire y Ginger Rogers. Fíjate en las ventanas de la torre de hormigón: no están alineadas, suben y bajan como si siguieran el compás. Y en lo alto, una cúpula de metal retorcido a la que llaman la Medusa.

La Casa Danzante la diseñaron el arquitecto checo Vlado Milunić y el canadiense-estadounidense Frank Gehry, en los mismos años en que este proyectaba el Guggenheim de Bilbao. Se terminó en 1996, y en una ciudad de tejados góticos y barrocos provocó un escándalo enorme. Muchos la vieron como una provocación. Hoy es una de las imágenes más reconocibles de la Praga moderna.

Pero, ¿por qué había un hueco aquí, en pleno muelle? El 14 de febrero de 1945, bombarderos estadounidenses que volvían de una misión sobre Alemania lanzaron por error sus bombas sobre Praga; durante años se dijo que los pilotos creían estar sobre Dresde. Murieron cientos de personas, y la casa que ocupaba esta esquina quedó destruida. El solar estuvo vacío casi medio siglo.

Y aquí vuelve Havel. Justo al lado, en el edificio del muelle que construyó su abuelo, vivió Václav Havel durante buena parte de su vida. Havel apoyó este proyecto desde el principio: quería que en el solar vacío naciera algo que mirara al futuro, y no una copia del pasado. El edificio que ves es, en cierto modo, la Praga libre que él imaginaba, convertida en hormigón y cristal.

Lo que viene ahora es otra cosa. Sube por la calle Resslova, hacia el interior de la Ciudad Nueva, unos doscientos metros. A la derecha verás una iglesia barroca con una ventanita de cripta a ras de la acera, rodeada de agujeros de bala. Acércate en silencio.

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