San Cirilo y Metodio: la cripta de los paracaidistas
Why is it significant?
Mira la pared de la iglesia a la altura de la acera: hay una ventanita estrecha, de ventilación, y alrededor la piedra está acribillada de agujeros de bala. Encima, placas con nombres, y casi siempre flores frescas.
Key Facts
| Place | San Cirilo y Metodio: la cripta de los paracaidistas |
|---|---|
| Address | Resslova 307/9a, 120 00 Praha 2, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.07600, 14.41700 |
| Part of Walk | Praga en libertad: la plaza de Wenceslao y la Revolución de Terciopelo |
| Generated | Generated |
Mira la pared de la iglesia a la altura de la acera: hay una ventanita estrecha, de ventilación, y alrededor la piedra está acribillada de agujeros de bala. Encima, placas con nombres, y casi siempre flores frescas. Esa ventana daba a la cripta, y detrás de ella se libró uno de los combates más desiguales de la Segunda Guerra Mundial.
El 27 de mayo de 1942, dos paracaidistas checoslovacos entrenados en Gran Bretaña, el eslovaco Jozef Gabčík y el checo Jan Kubiš, atacaron en una curva de Praga el coche de Reinhard Heydrich, protector del Reich en Bohemia y Moravia y uno de los principales organizadores del Holocausto. Heydrich murió ocho días después. Fue la Operación Antropoide, el único asesinato con éxito de un jerarca nazi de su rango durante la guerra.
Siete paracaidistas se escondieron aquí, en la cripta de esta iglesia ortodoxa, protegidos por el clero. Un compañero, Karel Čurda, los traicionó a cambio de la recompensa. El 18 de junio, cientos de soldados de las SS rodearon el edificio. Tres de los hombres cayeron en el coro tras horas de combate. Los otros cuatro resistieron en la cripta mientras los alemanes intentaban inundarla con mangueras de bomberos... y, cuando ya no quedaba esperanza, guardaron las últimas balas para sí mismos.
La venganza nazi fue terrible. El pueblo de Lidice fue arrasado: sus hombres fusilados, sus mujeres enviadas a campos de concentración, la mayoría de sus niños asesinados. Lo mismo ocurrió en Ležáky. El obispo ortodoxo Gorazd, que había protegido a los paracaidistas, fue ejecutado. La iglesia, barroca del siglo XVIII, había sido entregada a la Iglesia ortodoxa en los años treinta.
Hoy, en la cripta, un memorial cuenta su historia, y aún se ven las huellas de aquel día. Cuando salgas, sube por la calle Resslova hasta la gran plaza Karlovo náměstí, el antiguo mercado de ganado, y gira a la izquierda: al fondo verás una torre gótica con un reloj. Es la última parada.