Vigne de Montmartre: El Viñedo Secreto del Clos
Why is it significant?
Detente un instante junto a la valla de hierro en la empinada esquina de la Rue des Saules con Rue Saint-Vincent y contempla estas hileras de cepas alineadas en la ladera norte. Estás ante el Clos Montmartre, el viñedo más antiguo y famoso que sobrevive en el tejido urbano de París.
Key Facts
| Place | Vigne de Montmartre: El Viñedo Secreto del Clos |
|---|---|
| Address | Rue des Saules esquina Rue Saint-Vincent, 75018 Paris |
| Geo Coordinates | 48.88950, 2.34090 |
| Part of Walk | Secretos Bohemios de Montmartre: Pintores, Cabarets y Molinos |
| Generated | Generated |
Detente un instante junto a la valla de hierro en la empinada esquina de la Rue des Saules con Rue Saint-Vincent y contempla estas hileras de cepas alineadas en la ladera norte. Estás ante el Clos Montmartre, el viñedo más antiguo y famoso que sobrevive en el tejido urbano de París. En la época romana, las colinas de esta zona ya estaban plantadas de uvas dedicadas al dios Baco, y en la Edad Media las monjas benedictinas de la abadía de Montmartre producían un vino blanco muy codiciado por los reyes.
¿Cómo logró sobrevivir esta parcela verde en medio de una voraz jungla de piedra y cemento? En mil novecientos treinta, unos promotores inmobiliarios compraron este terreno para construir bloques de apartamentos residenciales. Los vecinos de la colina, liderados por el pintor Francisque Poulbot, crearon una asociación rebelde y consiguieron que el ayuntamiento declarara el solar zona agrícola protegida para impedir la obra.
Para blindar la parcela, plantaron en mil novecientos treinta y tres cerca de dos mil cepas de uva gamay y pinot noir. Desde entonces, cada mes de octubre se celebra la tradicional Fête des Vendanges, la fiesta de la vendimia de Montmartre, que reúne a cientos de miles de parisinos en un desfile folclórico con trajes de época y cofradías vinícolas de toda Europa.
Cada año se elaboran alrededor de mil quinientas botellas en las bodegas del ayuntamiento de distrito. Aunque los enólogos reconocen con picardía que el vino es más bien ácido y ligero, cada botella se subasta por precios exorbitantes y toda la recaudación se destina a comedores sociales para niños desfavorecidos de la colina.