Au Lapin Agile: El Cabaret de Poetas y Forajidos

Why is it significant?

Acércate a esta pequeña casita de fachada rosada y contraventanas de madera que parece pertenecer a un remoto pueblo alpino más que a una capital cosmopolita. Es el legendario cabaret Au Lapin Agile, en pie desde mil ochocientos sesenta.

Key Facts

PlaceAu Lapin Agile: El Cabaret de Poetas y Forajidos
Address22 Rue des Saules, 75018 Paris
Geo Coordinates48.88910, 2.34040
Part of WalkSecretos Bohemios de Montmartre: Pintores, Cabarets y Molinos
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Acércate a esta pequeña casita de fachada rosada y contraventanas de madera que parece pertenecer a un remoto pueblo alpino más que a una capital cosmopolita. Es el legendario cabaret Au Lapin Agile, en pie desde mil ochocientos sesenta. Originalmente se llamó el Cabaret de los Asesinos, porque según la crónica negra una banda de forajidos asaltó el local y degolló al dueño en una noche de tormenta.

¿De dónde viene su curioso nombre actual del Conejo Ágil? En mil ochocientos setenta y cinco, el caricaturista André Gill pintó en el muro exterior un conejo saltarín escapando de una cazuela de cobre con una botella de vino bajo el brazo. Los vecinos comenzaron a llamarlo el conejo de Gill, que en francés sonaba como Lapin Agile, y el apodo se quedó para siempre.

Bajo la dirección del carismático tabernero Frédé Gérard, que tocaba la guitarra rodeado de su perro y su burro Lolo, el local se convirtió en el santuario de Guillaume Apollinaire, Max Jacob, Maurice Utrillo y Picasso. Aquí se gestó en mil novecientos diez la mayor broma artística de Montmartre: los bohemios ataron un pincel a la cola del burro Lolo, colocaron un lienzo detrás y le dieron de comer zanahorias mientras agitaba el rabo lleno de pintura fresca.

Bautizaron el cuadro como Puesta de sol sobre el Adriático y lo inscribieron en el prestigioso Salón de los Independientes bajo el seudónimo de un artista italiano ficticio. Los críticos alabaron la audacia de sus trazos modernos hasta que se reveló la farsa. Todavía hoy, cuando cae la noche, sus viejas vigas de roble retumban con canciones tradicionales francesas interpretadas a la luz de las velas.

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