Le Moulin de la Galette: Las Aspas de la Alegría Impresionista
Why is it significant?
Levanta la mirada hacia la esquina de la Rue Lepic y observa esas aspas de madera oscura recortadas contra el cielo parisino. Estás frente al molino Radet, que junto al molino Blache formaba el mítico complejo del Moulin de la Galette.
Key Facts
| Place | Le Moulin de la Galette: Las Aspas de la Alegría Impresionista |
|---|---|
| Address | 83 Rue Lepic, 75018 Paris |
| Geo Coordinates | 48.88770, 2.33640 |
| Part of Walk | Secretos Bohemios de Montmartre: Pintores, Cabarets y Molinos |
| Generated | Generated |
Levanta la mirada hacia la esquina de la Rue Lepic y observa esas aspas de madera oscura recortadas contra el cielo parisino. Estás frente al molino Radet, que junto al molino Blache formaba el mítico complejo del Moulin de la Galette. Durante el siglo diecisiete, más de treinta molinos de viento coronaban las colinas de Montmartre para triturar grano y machacar el yeso extraído de las canteras locales.
Pero este molino guarda una historia de heroísmo sangriento. En mil ochocientos catorce, cuando las tropas aliadas asediaban París, la familia Debray, propietaria del molino, defendió la posición con fusiles. Tras una resistencia feroz, los invasores rusos mataron al jefe de la familia y descuartizaron su cuerpo, clavando los restos en las cuatro aspas giratorias del molino como advertencia macabra a la población civil.
Años más tarde, los herederos transformaron la vieja molienda en un merendero popular. Servían una galette, un pequeño panecillo de centeno caliente horneado con harina propia, acompañado por una copa de vino agrio de la colina por solo tres monedas. Pronto se convirtió en el salón de baile al aire libre predilecto de las clases trabajadoras de París.
En el verano de mil ochocientos setenta y seis, Pierre-Auguste Renoir alquiló una choza vecina y transportó un lienzo gigantesco al jardín para pintar su célebre Baile en el Moulin de la Galette. Capturó los rayos de sol filtrándose entre las hojas, las muchachas sonrientes y los sombreros de paja en una fiesta de luz irrepetible. Aquel cuadro fue vendido por una miseria y hoy representa una de las cumbres pictóricas más valiosas y amadas de la humanidad.