Moulin Rouge: El Templo Rojo del Cancán y la Belle Époque
Why is it significant?
Párate al final de tu descenso en el Boulevard de Clichy, justo enfrente de la fachada carmesí y las aspas encendidas del Moulin Rouge.
Key Facts
| Place | Moulin Rouge: El Templo Rojo del Cancán y la Belle Époque |
|---|---|
| Address | 82 Boulevard de Clichy, 75018 Paris |
| Geo Coordinates | 48.88410, 2.33230 |
| Part of Walk | Secretos Bohemios de Montmartre: Pintores, Cabarets y Molinos |
| Generated | Generated |
Párate al final de tu descenso en el Boulevard de Clichy, justo enfrente de la fachada carmesí y las aspas encendidas del Moulin Rouge. Inaugurado el seis de octubre de mil ochocientos ochenta y nueve por Josep Oller y Charles Zidler, el mismo año de la presentación de la Torre Eiffel, este cabaret fue concebido como un palacio de la fiesta para mezclar a aristócratas con obreros y bohemios en una pista de baile sin prejuicios.
¿Qué fue lo que desató el delirio internacional por este local? El cancán francés. Lo que nació como un baile callejero revolucionario y prohibido por la policía por considerarse indecente, aquí se profesionalizó: bailarinas legendarias como La Goulue y Jane Avril saltaban por el aire levantando faldas de encaje negro al compás de la música frenética de Jacques Offenbach.
Noche tras noche, en una pequeña mesa redonda junto a la pista, se sentaba el aristócrata pintor Henri de Toulouse-Lautrec con un cuaderno de bocetos. Con sus carteles litográficos de colores planos y siluetas dramáticas, Toulouse-Lautrec no solo inventó el diseño publicitario moderno, sino que convirtió a las bailarinas del Moulin Rouge en íconos mundiales de la Belle Époque.
En el patio trasero del cabaret llegó a levantarse un gigantesco elefante de escayola de varios pisos de altura, en cuyo interior los caballeros adinerados subían por una escalera de caracol oculta en una pata para presenciar espectáculos privados de danza del vientre. Aunque un fuego devastador redujo el cabaret a cenizas en mil novecientos quince, renació con más fuerza para mantener viva la llama eterna de la noche parisina.