Saint-Julien-le-Pauvre y el árbol más viejo de París
Why is it significant?
Junto a una iglesia pequeña de piedra gris, sin torres ni campanario a la vista, entra en el jardín que se abre hacia el río. Al otro lado del agua aparece Notre-Dame, y a tu lado, un árbol viejo, inclinado, apoyado sobre muletas de hormigón como un abuelo con bastón.
Key Facts
| Place | Saint-Julien-le-Pauvre y el árbol más viejo de París |
|---|---|
| Address | 79 Rue Galande, 75005 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85220, 2.34750 |
| Part of Walk | El Barrio Latino de París: de Saint-Michel al Panteón, la ciudad de los escritores |
| Generated | Generated |
Junto a una iglesia pequeña de piedra gris, sin torres ni campanario a la vista, entra en el jardín que se abre hacia el río. Al otro lado del agua aparece Notre-Dame, y a tu lado, un árbol viejo, inclinado, apoyado sobre muletas de hormigón como un abuelo con bastón.
Es una falsa acacia, un robinia, y está considerado el árbol más antiguo de París: lo habría plantado hacia 1601 el botánico Jean Robin, el jardinero del rey, que introdujo la especie en Francia y le dio su nombre. Más de cuatro siglos ha visto pasar este tronco, guerras, revoluciones, inundaciones... y sigue echando hojas cada primavera.
La iglesia de Saint-Julien-le-Pauvre se levantó entre finales del siglo doce y principios del trece, al mismo tiempo que Notre-Dame, y es de las más antiguas de la ciudad. Durante siglos fue la sede de las asambleas de la universidad, hasta que en 1524 los estudiantes, en plena bronca, destrozaron parte del interior y les prohibieron volver. Desde 1889 la usan los católicos melquitas, de rito griego, y dentro hay un iconostasio de madera que te transporta a Oriente.
Ahora una historia de poetas. Justo aquí al lado corre la calle du Fouarre, la calle de la paja, porque los estudiantes medievales se sentaban sobre haces de paja para escuchar a sus maestros. Dante la menciona en el Paraíso, y una vieja leyenda asegura que el propio poeta florentino vino a estudiar aquí y se sentó en esa paja. Nadie lo ha podido probar... pero en este barrio una buena leyenda vale casi tanto como un documento.
Vuelve a la calle Saint-Jacques y súbela hacia el sur hasta el bulevar Saint-Germain. En la esquina te espera algo increíble: unas termas romanas de casi dos mil años pegadas a un palacio gótico, y dentro, la tapicería más misteriosa de Francia.