Square Jean-XXIII: el incendio y el renacer de Notre-Dame
Why is it significant?
Siéntate un momento en uno de los bancos de este jardín y mira la catedral por detrás. Desde aquí ves lo que la fachada esconde: el ábside redondeado, rodeado de arbotantes que se abren como las patas de una araña gigantesca, sujetando los muros desde fuera para que el interior pueda llenarse de…
Key Facts
| Place | Square Jean-XXIII: el incendio y el renacer de Notre-Dame |
|---|---|
| Address | Square Jean-XXIII, 75004 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85250, 2.35080 |
| Part of Walk | Notre-Dame y las dos islas: el corazón medieval de París |
| Generated | Generated |
Siéntate un momento en uno de los bancos de este jardín y mira la catedral por detrás. Desde aquí ves lo que la fachada esconde: el ábside redondeado, rodeado de arbotantes que se abren como las patas de una araña gigantesca, sujetando los muros desde fuera para que el interior pueda llenarse de vidrieras.
Al caer la tarde del 15 de abril de 2019, el mundo entero vio arder Notre-Dame en directo. El fuego prendió en la cubierta, en la armadura de madera que los parisinos llamaban el bosque, un entramado de vigas de roble en parte del siglo trece. Poco antes de las ocho de la tarde, la aguja de Viollet-le-Duc, que se alzaba a unos noventa y seis metros, se desplomó entre las llamas. Durante horas nadie supo si las torres aguantarían.
Los bomberos de París las salvaron por muy poco. Su capellán entró con ellos en la catedral para poner a salvo las reliquias, entre ellas la corona de espinas que había traído a París el rey San Luis. Y al día siguiente, entre los escombros, apareció abollado pero entero el gallo de cobre que coronaba la aguja.
Luego llegó la reconstrucción, una de las obras más observadas del planeta. Hubo debate sobre una aguja moderna, pero se decidió devolverle su forma original. Llegaron más de ochocientos millones de euros en donaciones, y carpinteros, canteros y vidrieros trabajaron con técnicas antiguas; las nuevas vigas de roble se labraron a mano, con hacha, como en la Edad Media. El 7 de diciembre de 2024, poco más de cinco años y medio después del incendio, Notre-Dame volvió a abrir sus puertas.
Busca la aguja con la mirada: en lo alto hay un gallo nuevo, con alas que parecen llamas doradas. Dentro guarda reliquias y, según se contó, un documento con los nombres de unas dos mil personas que trabajaron en la reconstrucción. Las catedrales siempre han recordado así a quienes las levantan. Ahora sal del jardín por su punta oriental y cruza la calle: al borde del agua, bajo los árboles, hay un monumento que casi nadie ve.