Jardin des Plantes: la pantera de Rilke y el axolotl de Cortázar
Why is it significant?
Sube por el sendero en espiral entre los setos del laberinto, hasta el pequeño quiosco de hierro de la cima: la glorieta de Buffon, de finales del siglo dieciocho, una de las estructuras metálicas más antiguas de París.
Key Facts
| Place | Jardin des Plantes: la pantera de Rilke y el axolotl de Cortázar |
|---|---|
| Address | 57 Rue Cuvier, 75005 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.84500, 2.35980 |
| Part of Walk | El Barrio Latino de París: de Saint-Michel al Panteón, la ciudad de los escritores |
| Generated | Generated |
Sube por el sendero en espiral entre los setos del laberinto, hasta el pequeño quiosco de hierro de la cima: la glorieta de Buffon, de finales del siglo dieciocho, una de las estructuras metálicas más antiguas de París. Desde aquí ves los árboles centenarios, los invernaderos de cristal y, abajo, los recintos de la vieja casa de fieras.
Este jardín nació en 1635 como Jardín Real de Plantas Medicinales, por decisión de Luis XIII, y se abrió al público pocos años después. Su gran figura fue el conde de Buffon, que lo dirigió durante casi cincuenta años y escribió una enorme Historia natural con tanto estilo que entró en la Academia Francesa. Suya es la frase de que el estilo es el hombre mismo. Al pie del laberinto crece un cedro del Líbano que Bernard de Jussieu plantó en 1734; la leyenda dice que lo trajo desde Inglaterra dentro de su sombrero.
La casa de fieras, la ménagerie, se creó en 1793 con los animales que quedaban de la colección real de Versalles, y es uno de los zoológicos más antiguos del mundo. En 1827 llegó aquí una jirafa regalada al rey Carlos X por el pachá de Egipto: hizo a pie el camino desde Marsella, y París entero se volvió loco por ella. Años más tarde, un joven poeta, Rainer Maria Rilke, pasaba horas mirando a una pantera enjaulada aquí, y escribió La pantera: una mirada tan cansada de barrotes que tras ellos ya no hay mundo.
Y ahora el final que esperábamos. En el cuento Axolotl, Julio Cortázar cuenta la historia de un hombre que viene cada día al acuario del Jardin des Plantes a mirar a unos pequeños anfibios mexicanos, inmóviles, de ojos dorados. Los mira tanto, tanto, que un día se descubre al otro lado del cristal, convertido en uno de ellos. Es un cuento sobre mirar, y este paseo también lo ha sido.
Empezaste en Saint-Michel, con la Maga, y terminas con un axolotl. Por el camino se cruzaron Dante, Rabelais, Pascal, Hugo, Joyce, Hemingway, Vallejo y Rilke. El Barrio Latino es eso: un barrio hecho de palabras. Quédate un rato en el jardín. Aquí, mirar despacio también es una forma de leer.