Hôtel Lambert: Voltaire, Chopin y la Polonia en el exilio
Why is it significant?
Has llegado a la punta oriental de la isla de San Luis. Detrás de ese muro alto y de ese gran portón se esconde uno de los palacios privados más bellos de Francia: el Hôtel Lambert. Asómate un momento al muelle y verás su galería curva mirando al Sena como la proa de un barco.
Key Facts
| Place | Hôtel Lambert: Voltaire, Chopin y la Polonia en el exilio |
|---|---|
| Address | 2 Rue Saint-Louis en l'Île, 75004 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85100, 2.35980 |
| Part of Walk | Notre-Dame y las dos islas: el corazón medieval de París |
| Generated | Generated |
Has llegado a la punta oriental de la isla de San Luis. Detrás de ese muro alto y de ese gran portón se esconde uno de los palacios privados más bellos de Francia: el Hôtel Lambert. Asómate un momento al muelle y verás su galería curva mirando al Sena como la proa de un barco.
Lo construyó Louis Le Vau en la década de 1640 para Jean-Baptiste Lambert, un financiero que murió poco después de verlo terminado, y lo heredó su hermano Nicolas. Para decorarlo llamaron a los mejores pintores del momento, Charles Le Brun y Eustache Le Sueur. La galería de Hércules, pintada por Le Brun, fue un ensayo de lo que años más tarde haría en la Galería de los Espejos de Versalles.
En los años cuarenta del siglo dieciocho vivieron aquí Voltaire y su amante, Émilie du Châtelet, una de las grandes científicas de su época, la mujer que tradujo al francés los Principia de Newton. Imagina las veladas: filosofía, física, versos y celos, todo bajo los techos pintados por Le Brun.
En 1843 lo compró el príncipe polaco Adam Czartoryski, exiliado tras el fracaso del levantamiento contra Rusia, y el palacio se convirtió durante décadas en la capital de una Polonia que no existía en los mapas. Aquí se celebraban bailes benéficos en los que tocó Chopin, y por sus salones pasaba toda la emigración polaca: poetas, músicos, soldados y conspiradores que soñaban con volver a casa.
En 2007 lo compró un miembro de la familia real de Catar, y en 2013, durante unas obras, un incendio dañó gravemente la cubierta y parte de las pinturas. Se restauró con enorme minucia, y en 2022 cambió de nuevo de manos: hoy pertenece al empresario francés Xavier Niel. Tres siglos y medio de historia de Europa, y sigue siendo una casa particular, cerrada a los curiosos. Ahora entra en la calle de San Luis en la Isla y recórrela hacia el oeste: a los pocos minutos, un reloj de hierro asoma sobre la acera.