La Gran Mezquita de París: un patio andalusí en la orilla izquierda

Why is it significant?

Entre los tejados grises de zinc se recorta un minarete cuadrado, de unos treinta y tres metros, decorado con azulejos verdes y blancos.

Key Facts

PlaceLa Gran Mezquita de París: un patio andalusí en la orilla izquierda
Address2bis Place du Puits-de-l'Ermite, 75005 Paris, France
Geo Coordinates48.84210, 2.35510
Part of WalkEl Barrio Latino de París: de Saint-Michel al Panteón, la ciudad de los escritores
GeneratedGenerated

Open the walk

Entre los tejados grises de zinc se recorta un minarete cuadrado, de unos treinta y tres metros, decorado con azulejos verdes y blancos. Si cruzas la puerta, el ruido del tráfico se apaga otra vez, como en las arenas: patios con fuentes, arcos de herradura, madera de cedro tallada y el olor de las plantas.

La Gran Mezquita de París se construyó entre 1922 y 1926 como homenaje a los soldados musulmanes, del Magreb y de otras colonias francesas, que murieron por Francia en la Primera Guerra Mundial. Se inauguró en julio de 1926, en presencia del presidente de la República y del sultán de Marruecos. Fue la primera gran mezquita construida en la Francia metropolitana.

Y si su estilo te resulta familiar, no es casualidad. Se la llama hispano-morisca: los artesanos que trabajaron en ella, muchos llegados de Marruecos, siguieron la tradición de al-Ándalus, la de la Alhambra de Granada y las grandes mezquitas de Fez. Los azulejos, las yeserías, los jardines de agua... es un trozo de la memoria andalusí en pleno París.

Durante la ocupación alemana, el rector de la mezquita, Si Kaddour Benghabrit, se movió en una cuerda floja muy peligrosa. Varios testimonios cuentan que la mezquita dio refugio a resistentes y a algunos judíos, y que se entregaron documentos que los hacían pasar por musulmanes. Los historiadores siguen discutiendo cuántas personas se salvaron así; la historia inspiró en 2011 la película Les Hommes libres. Lo que es seguro es que hubo riesgo, y que hubo valor.

Hoy la mezquita es lugar de oración, pero también de encuentro: tiene su patio de té, donde los parisinos de todos los orígenes van a tomar un vaso de té con hierbabuena entre gorriones descarados. Para el final del paseo, cruza la calle Geoffroy-Saint-Hilaire y entra en el Jardin des Plantes. Sube hacia el laberinto y la casa de las fieras: ahí nos esperan un poeta alemán, una pantera y un escritor argentino.

Nearby stories