Theatinerkirche: la iglesia de una promesa
Why is it significant?
Ponte frente a la fachada amarilla de la Theatinerkirche, con sus dos torres de volutas y la gran cúpula detrás, y fíjate en el color: un ocre cálido que los muniqueses llaman amarillo teatino. Después de tanto gris y tanto ladrillo, parece que el sur de Europa hubiera aterrizado en Odeonsplatz.
Key Facts
| Place | Theatinerkirche: la iglesia de una promesa |
|---|---|
| Address | Theatinerstraße 22, 80333 München, Germany |
| Geo Coordinates | 48.14200, 11.57660 |
| Part of Walk | Múnich de los Wittelsbach: del Stachus a la Residencia y la Feldherrnhalle |
| Generated | Generated |
Ponte frente a la fachada amarilla de la Theatinerkirche, con sus dos torres de volutas y la gran cúpula detrás, y fíjate en el color: un ocre cálido que los muniqueses llaman amarillo teatino. Después de tanto gris y tanto ladrillo, parece que el sur de Europa hubiera aterrizado en Odeonsplatz.
Esta iglesia es una promesa cumplida. El elector Fernando María y su esposa, Enriqueta Adelaida de Saboya, juraron levantar el templo más bello si Dios les daba un heredero. En 1662 nació Max Emanuel, y al año siguiente empezaron las obras, con arquitectos italianos y la mirada puesta en Sant'Andrea della Valle, la iglesia de los teatinos en Roma. Enriqueta Adelaida, criada en la corte de Turín, trajo a Múnich el gusto italiano... y la ciudad nunca lo devolvió.
La obra fue lenta. Las torres y la cúpula llegaron a finales del siglo diecisiete, y la fachada que tienes delante no se terminó hasta casi un siglo después, ya en estilo rococó, con el sello de François de Cuvilliés. Dentro, todo es blanco: estucos de hojas, ángeles y conchas sin una gota de color, como si el templo entero estuviera tallado en nata.
Bajo el suelo hay una cripta de la casa Wittelsbach. Allí descansa Maximiliano I José, el rey sentado de la plaza del teatro, y también Otón, el príncipe bávaro que fue rey de Grecia hasta que lo expulsaron en 1862. Max Emanuel, el niño de la promesa, creció para ser un príncipe ambicioso que soñó con la corona de España para su hijo, que murió siendo un niño. Los Wittelsbach estuvieron, por un momento, a un paso de Madrid.
Así termina este paseo: empezaste en una puerta bautizada por un príncipe al que nadie quería y acabas ante una iglesia nacida de la alegría por un heredero. Entre una y otra, siete siglos de duques, electores y reyes que levantaron una ciudad a su medida. Siéntate un momento en la escalinata de la Feldherrnhalle, mira Odeonsplatz... y piensa que todo esto empezó en un castillo pequeño junto a un mono.