Max-Joseph-Platz y el Teatro Nacional: el rey de Napoleón y las óperas de Luis II
Why is it significant?
Colócate junto al monumento del rey sentado, en el centro de Max-Joseph-Platz, y gira despacio sobre ti mismo: a un lado el templo de columnas del Teatro Nacional, a otro la larga fachada de la Residencia, copiada de los palacios de Florencia, y al tercero el antiguo edificio de Correos con sus…
Key Facts
| Place | Max-Joseph-Platz y el Teatro Nacional: el rey de Napoleón y las óperas de Luis II |
|---|---|
| Address | Max-Joseph-Platz 2, 80539 München, Germany |
| Geo Coordinates | 48.14010, 11.57780 |
| Part of Walk | Múnich de los Wittelsbach: del Stachus a la Residencia y la Feldherrnhalle |
| Generated | Generated |
Colócate junto al monumento del rey sentado, en el centro de Max-Joseph-Platz, y gira despacio sobre ti mismo: a un lado el templo de columnas del Teatro Nacional, a otro la larga fachada de la Residencia, copiada de los palacios de Florencia, y al tercero el antiguo edificio de Correos con sus arcadas pintadas de rojo.
El hombre de bronce es Maximiliano I José, el primer rey de Baviera. Hasta 1806 era príncipe elector; ese año, gracias a su alianza con Napoleón, Baviera se convirtió en reino y él estrenó corona. Supo además cambiar de bando a tiempo, en 1813, cuando el emperador francés empezaba a perder, y conservó el trono. Dio al país una constitución en 1818, y los muniqueses lo recordaban con cariño. La estatua es de Christian Daniel Rauch y se inauguró en 1835, diez años después de su muerte.
El teatro tiene una historia de fuego. Se inauguró en 1818 y en enero de 1823 ardió durante una función. Hacía tanto frío que el agua estaba helada, y se cuenta que los vecinos intentaron sofocar las llamas con cerveza del Hofbräuhaus, que estaba a dos pasos. No lo consiguieron. Leo von Klenze lo reconstruyó; las bombas lo destruyeron de nuevo en 1943, y no volvió a abrir hasta 1963.
Aquí se escribió un capítulo entero de la historia de la ópera. En 1861 un príncipe de quince años vio Lohengrin en este teatro y quedó deslumbrado para siempre: era el futuro Luis II. Nada más subir al trono llamó a Wagner a Múnich, le pagó las deudas, y aquí se estrenaron Tristán e Isolda en 1865 y Los maestros cantores de Núremberg en 1868. Años después, el rey se hacía representar óperas enteras para él solo, sentado en la oscuridad de una sala vacía.
Ahora camina a lo largo de la fachada de la Residencia por la Residenzstraße. Junto a los portales verás leones de bronce que sostienen escudos: fíjate en lo brillantes que están, porque los muniqueses los frotan al pasar para tener suerte. Haz lo mismo, si quieres, y entra por el portal hacia los patios.