Los patios de la Residencia: Antiquarium, gruta y fuente de los Wittelsbach

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Atraviesa el portal de la Residenzstraße y deja que el ruido se quede fuera: estás en los patios públicos de la Residencia, el palacio de los Wittelsbach durante más de cuatro siglos. Pasadizos abovedados, fachadas pintadas, fuentes de bronce... y, muchas veces, casi nadie.

Key Facts

PlaceLos patios de la Residencia: Antiquarium, gruta y fuente de los Wittelsbach
AddressResidenzstraße 1, 80333 München, Germany
Geo Coordinates48.14090, 11.57870
Part of WalkMúnich de los Wittelsbach: del Stachus a la Residencia y la Feldherrnhalle
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Atraviesa el portal de la Residenzstraße y deja que el ruido se quede fuera: estás en los patios públicos de la Residencia, el palacio de los Wittelsbach durante más de cuatro siglos. Pasadizos abovedados, fachadas pintadas, fuentes de bronce... y, muchas veces, casi nadie.

La Residencia no es un palacio, es una pequeña ciudad de palacios. Empezó en 1385 como la Neuveste, aquel castillo rodeado de agua que los duques levantaron para protegerse de los burgueses, y cada generación le fue añadiendo alas, salones y patios, hasta reunir diez. Aquí vivieron duques, electores y reyes hasta noviembre de 1918, cuando el último rey, Luis III, salió de Múnich en plena revolución y la monarquía bávara se acabó en una sola noche.

Detrás de estos muros se esconden dos maravillas que solo se ven desde el museo, pero merece la pena saber que están ahí, a pocos metros de ti. El Antiquarium, construido hacia 1570 para que el duque Alberto V luciera su colección de esculturas antiguas: una sala abovedada de más de sesenta metros de largo, la mayor sala renacentista al norte de los Alpes. Y el patio de las Grutas, el Grottenhof, de la época de Guillermo V, con una gruta artificial forrada de conchas, cristales y piedras de colores y una fuente de Perseo en el centro. Una corte bávara soñando con ser Florencia.

En uno de los pasajes entre patios, busca una gran piedra junto a la pared y, muy arriba, unos clavos hundidos en el muro. La leyenda dice que el duque Cristóbal, llamado el Fuerte, levantó del suelo esa piedra de más de ciento cincuenta kilos a finales del siglo quince, y que los clavos marcan la altura de sus saltos. Nadie ha conseguido repetirlo... o nadie lo ha intentado en serio.

El patio de la Fuente, el Brunnenhof, lo preside la fuente de los Wittelsbach, encargada por Maximiliano I a comienzos del siglo diecisiete. En lo alto está Otón de Wittelsbach, el primero de la familia que recibió Baviera, en 1180; a su alrededor, dioses y figuras de los ríos del país. Así se veía la dinastía: como el manantial del que brotaba todo. Vuelve a la Residenzstraße y síguela hacia el norte, hasta donde la calle desemboca bajo una logia gigantesca.

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