Pinacoteca di Brera: Mantegna, Rafael y un Napoleón desnudo

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Atraviesa el portón y entra en el gran patio de doble galería: en el centro, sobre un pedestal, un Napoleón de bronce completamente desnudo, con una pequeña Victoria alada en la mano. Es un vaciado de la estatua de Antonio Canova que presenta al emperador como Marte pacificador.

Key Facts

PlacePinacoteca di Brera: Mantegna, Rafael y un Napoleón desnudo
AddressVia Brera 28, 20121 Milano MI, Italy
Geo Coordinates45.47220, 9.18840
Part of WalkBrera, el barrio del arte de Milán: Mantegna, Hayez y los canales de Marte
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Atraviesa el portón y entra en el gran patio de doble galería: en el centro, sobre un pedestal, un Napoleón de bronce completamente desnudo, con una pequeña Victoria alada en la mano. Es un vaciado de la estatua de Antonio Canova que presenta al emperador como Marte pacificador. Se dice que al propio Napoleón tanto desnudo heroico no le terminó de convencer.

El edificio resume la historia de Milán. Aquí hubo un convento medieval de los Humiliati, después un colegio de los jesuitas, y la forma que ves se levantó en el siglo XVII, cuando la ciudad era española, según el proyecto de Francesco Maria Richini. Con los austriacos llegaron la Academia de Bellas Artes, la biblioteca y el observatorio. Y con Napoleón, en 1809, la Pinacoteca: los cuadros llegaban de iglesias y conventos suprimidos de todo el norte de Italia, para crear un gran museo en la capital de su Reino de Italia.

Arriba, en las salas, te espera una de las imágenes más impactantes del Renacimiento: el Cristo muerto de Andrea Mantegna. El cuerpo yace sobre una losa de mármol y lo ves desde los pies, en un escorzo brutal, con las heridas de los clavos casi a un palmo de tu cara. Y Mantegna hizo trampa con la perspectiva: pintó los pies más pequeños de lo que deberían ser, para que no taparan el rostro. El cuadro seguía en su taller cuando murió, en 1506.

Muy cerca, otro mundo: Los desposorios de la Virgen, que Rafael pintó en 1504, con apenas veintiún años. Al fondo se alza un templo redondo perfecto, y en él el joven pintor firmó y fechó la obra, como quien deja su tarjeta de visita. Entre los pretendientes de María, fíjate en el muchacho que rompe su vara contra la rodilla: la suya no ha florecido, y es José quien se lleva a la novia. Y si te queda energía, busca la Cena de Emaús de Caravaggio, pintada en 1606, cuando huía de Roma tras haber matado a un hombre.

En otra sala cuelga El beso de Francesco Hayez. Pero esa historia te la cuento en la calle, porque se entiende mejor entre los adoquines por donde paseaban los alumnos de la Academia. Sal de nuevo a Via Brera y entra, justo enfrente, en Via Fiori Chiari, la calle más fotografiada del barrio.

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