San Marco: Mozart a los catorce años y el Réquiem de Verdi

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Ante ti tienes una fachada alta y estrecha, de ladrillo y piedra, con un gran rosetón, en una plaza tranquila donde antes había agua y barcas. San Marco parece una iglesia más del barrio, pero por dentro es una de las más grandes de Milán, con una nave larguísima y capillas a ambos lados.

Key Facts

PlaceSan Marco: Mozart a los catorce años y el Réquiem de Verdi
AddressPiazza San Marco 2, 20121 Milano MI, Italy
Geo Coordinates45.47330, 9.18890
Part of WalkBrera, el barrio del arte de Milán: Mantegna, Hayez y los canales de Marte
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Ante ti tienes una fachada alta y estrecha, de ladrillo y piedra, con un gran rosetón, en una plaza tranquila donde antes había agua y barcas. San Marco parece una iglesia más del barrio, pero por dentro es una de las más grandes de Milán, con una nave larguísima y capillas a ambos lados.

La fundaron los agustinos en 1254. Una tradición cuenta que la dedicaron al evangelista de Venecia en agradecimiento a los venecianos, que habrían ayudado a Milán en tiempos de Barbarroja; los historiadores no lo dan por seguro. Lo que sí es seguro es que, justo al lado, llegaba un canal navegable con su pequeño puerto, el laghetto de San Marco, donde se descargaban mercancías. Se cubrió en el siglo XX, y la plaza guarda todavía algo de muelle tranquilo.

En el convento vecino, a comienzos de 1770, se alojaron un padre y su hijo llegados de Salzburgo: Leopold y Wolfgang Amadeus Mozart. El chico tenía catorce años y estaba de gira por Italia; una lápida recuerda su estancia. Milán le trajo suerte: durante aquella visita le encargaron su primera gran ópera seria italiana, Mitridate, re di Ponto, que se estrenó en la ciudad en diciembre de ese mismo año.

¿Recuerdas la fecha del principio del paseo? El 22 de mayo de 1874, exactamente un año después de la muerte de Manzoni, Giuseppe Verdi dirigió aquí, en San Marco, el estreno de su Misa de Réquiem. Eligió esta iglesia por su tamaño y su sonoridad, con un coro y una orquesta enormes. Imagina el Dies irae estallando bajo estas bóvedas como un trueno... y a los milaneses llorando a su escritor.

Se cuenta que, como en aquella época no estaba bien visto que las mujeres cantaran en una iglesia, las solistas tuvieron que actuar ocultas tras una celosía, con velo. Pocos días después, el Réquiem se repitió en La Scala, y desde entonces no ha dejado de sonar en todo el mundo. Sal de la plaza y camina hacia el norte hasta Via Solferino: te espera la casa de un periódico que también es un pedazo de historia del arte.

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