Orto Botanico y Observatorio de Brera: los canales de Marte
Why is it significant?
Cruza la verja y, de golpe, el ruido de Milán se apaga: parterres, estanques ovalados, árboles enormes y, por encima de los tejados del palacio, unas cúpulas que no son de iglesia. Estás en el Orto Botanico di Brera, un jardín pequeño y secreto que muchos milaneses no han pisado nunca.
Key Facts
| Place | Orto Botanico y Observatorio de Brera: los canales de Marte |
|---|---|
| Address | Via Fratelli Gabba 10, 20121 Milano MI, Italy |
| Geo Coordinates | 45.47100, 9.18970 |
| Part of Walk | Brera, el barrio del arte de Milán: Mantegna, Hayez y los canales de Marte |
| Generated | Generated |
Cruza la verja y, de golpe, el ruido de Milán se apaga: parterres, estanques ovalados, árboles enormes y, por encima de los tejados del palacio, unas cúpulas que no son de iglesia. Estás en el Orto Botanico di Brera, un jardín pequeño y secreto que muchos milaneses no han pisado nunca.
Los jesuitas, dueños del palacio, ya cultivaban aquí plantas. Pero el jardín botánico nació oficialmente en 1774, por voluntad de la emperatriz María Teresa de Austria, justo después de que el papa suprimiera la Compañía de Jesús. Para entonces Milán ya no era española, sino austriaca. Busca los dos ginkgos: están entre los más antiguos de Italia, plantados a finales del siglo XVIII. En otoño se vuelven de un amarillo tan intenso que parecen encendidos por dentro.
Las cúpulas pertenecen al Observatorio Astronómico de Brera, fundado por los jesuitas en 1764. En 1877, su director, Giovanni Virginio Schiaparelli, aprovechó un gran acercamiento de Marte a la Tierra para dibujar el planeta con un detalle nunca visto. En sus mapas aparecían unas líneas oscuras y finas que llamó canali... una palabra que en italiano puede significar simplemente cauces o surcos naturales.
Y ahí empezó el malentendido más fértil de la historia de la astronomía. En inglés, canali se entendió como canals, canales artificiales, obra de ingenieros. El millonario estadounidense Percival Lowell se construyó un observatorio en Arizona para estudiarlos y llegó a describir una civilización marciana que regaba un planeta moribundo. De ese clima nació buena parte de la fiebre marciana de la ciencia ficción. Los canales no existían: eran ilusiones ópticas, manchas sueltas que el ojo humano une por su cuenta.
Schiaparelli fue mucho más prudente que Lowell con los marcianos. Y una sobrina suya, Elsa Schiaparelli, acabaría siendo una de las grandes diseñadoras de moda de París. Los instrumentos históricos del observatorio se conservan hoy en el museo astronómico del palacio. Sal del jardín y vuelve a Via Brera, a la entrada principal: te espera un patio donde Napoleón se exhibe completamente desnudo.