Colonne di San Lorenzo: dieciséis columnas romanas
Why is it significant?
De repente, en medio de la acera y con los tranvías pasando a un palmo, se levanta una fila de dieciséis columnas corintias, altas, gastadas, unidas arriba por un fragmento de arquitrabe. Detrás, la mole de una basílica con cúpula. Delante, un emperador de bronce.
Key Facts
| Place | Colonne di San Lorenzo: dieciséis columnas romanas |
|---|---|
| Address | Corso di Porta Ticinese 39, 20123 Milano MI, Italy |
| Geo Coordinates | 45.45850, 9.18100 |
| Part of Walk | Milán romana y medieval: de Sant'Ambrogio a San Lorenzo y los Reyes Magos |
| Generated | Generated |
De repente, en medio de la acera y con los tranvías pasando a un palmo, se levanta una fila de dieciséis columnas corintias, altas, gastadas, unidas arriba por un fragmento de arquitrabe. Detrás, la mole de una basílica con cúpula. Delante, un emperador de bronce. Estás en las Colonne di San Lorenzo, uno de los lugares más fotografiados y vividos de Milán.
Las columnas son romanas, de los siglos II o III, pero no nacieron aquí. Pertenecían a algún edificio público, quizá un templo o unas termas, y a finales del siglo IV o principios del V se trajeron para formar el pórtico de la nueva basílica. Los romanos ya practicaban el reciclaje a lo grande: si había una buena columna, no se tallaba otra.
La estatua de bronce es Constantino, el emperador del Edicto de Milán. Es una copia moderna, de los años treinta, de una estatua antigua que se conserva en Roma. Y si sigues con la mirada Corso di Porta Ticinese hacia el sur, verás a pocos pasos la puerta medieval de la ciudad, con sus arcos de ladrillo, rehecha en el siglo XIV con un tabernáculo de mármol de la escuela de Giovanni di Balduccio.
Durante siglos, entre las columnas y la iglesia se apiñaban casas, talleres y callejones. Muchas de esas casas desaparecieron con los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y con los derribos de la posguerra, y el espacio que dejaron detrás de la basílica se convirtió en el parque que recorrerás enseguida.
Vuelve aquí una noche de verano: las columnas se llenan de estudiantes sentados en los escalones, con una cerveza en la mano, igual que hace dos mil años la gente se sentaba bajo un pórtico a charlar. Es la plaza informal más democrática de Milán. Ahora pasa entre las columnas y rodea la basílica por su lado derecho, hacia una capilla octogonal que guarda los mosaicos más antiguos de la ciudad.