Sant'Eustorgio: los Reyes Magos y la estrella del campanario
Why is it significant?
Al final del parque, levanta la vista hacia el campanario de ladrillo de Sant'Eustorgio: en lo más alto no hay una cruz, sino una estrella de metal. Es la estrella de los Reyes Magos, y explica por qué esta basílica fue durante siglos uno de los grandes destinos de peregrinación de Europa.
Key Facts
| Place | Sant'Eustorgio: los Reyes Magos y la estrella del campanario |
|---|---|
| Address | Piazza Sant'Eustorgio 1, 20122 Milano MI, Italy |
| Geo Coordinates | 45.45400, 9.18150 |
| Part of Walk | Milán romana y medieval: de Sant'Ambrogio a San Lorenzo y los Reyes Magos |
| Generated | Generated |
Al final del parque, levanta la vista hacia el campanario de ladrillo de Sant'Eustorgio: en lo más alto no hay una cruz, sino una estrella de metal. Es la estrella de los Reyes Magos, y explica por qué esta basílica fue durante siglos uno de los grandes destinos de peregrinación de Europa.
La leyenda cuenta que en el siglo IV el obispo Eustorgio trajo desde Constantinopla las reliquias de los Magos en un gran sarcófago de piedra, sobre un carro tirado por bueyes. Al llegar aquí, fuera de las murallas, los bueyes se negaron a dar un paso más, y el obispo entendió que los Reyes querían quedarse en este lugar. Dentro aún puedes ver el enorme sarcófago, vacío.
Vacío, porque en 1164, después de arrasar Milán, Federico Barbarroja se llevó las reliquias como botín. Su canciller, el arzobispo Reinaldo de Dassel, las trasladó a Colonia, y para guardarlas se construyó después la gran catedral alemana. Milán tardó siglos en recuperar una parte: algunos fragmentos volvieron en 1904. Y cada 6 de enero un cortejo de los Reyes Magos atraviesa la ciudad hasta esta iglesia.
Detrás del ábside se esconde una joya del primer Renacimiento lombardo, la capilla Portinari, levantada en la década de 1460 para Pigello Portinari, agente del banco de los Médici en Milán, y pintada por Vincenzo Foppa. En su centro reposa en un sepulcro de mármol de 1339, obra de Giovanni di Balduccio, san Pedro de Verona, un inquisidor dominico asesinado en 1252.
Los dominicos de esta basílica dirigieron durante siglos la Inquisición en Milán: otra forma de recordar que la fe y el miedo caminaron juntos por estas calles, desde los mártires romanos hasta los untori de la peste. Has recorrido casi dos mil años en unos pocos kilómetros: el palacio de los emperadores, el obispo que doblegó a un emperador hispano, el foro, las columnas, la peste y los Reyes Magos. A unos pasos, hacia el sur, el agua de la Darsena te espera para el aperitivo.