Carrobbio: el cruce de caminos hacia Pavía

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Estás en un cruce irregular, con tranvías que chirrían al girar, calles que llegan en ángulos raros y fachadas de todas las épocas. Es el Carrobbio, y su desorden tiene casi dos mil años de explicación.

Key Facts

PlaceCarrobbio: el cruce de caminos hacia Pavía
AddressLargo Carrobbio, 20123 Milano MI, Italy
Geo Coordinates45.46020, 9.18130
Part of WalkMilán romana y medieval: de Sant'Ambrogio a San Lorenzo y los Reyes Magos
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Estás en un cruce irregular, con tranvías que chirrían al girar, calles que llegan en ángulos raros y fachadas de todas las épocas. Es el Carrobbio, y su desorden tiene casi dos mil años de explicación.

El nombre viene del latín quadrivium, un cruce de cuatro caminos, que el habla lombarda fue gastando hasta dejarlo en Carrobbio. Aquí se abría la puerta de la ciudad romana hacia el sur, la Porta Ticinensis, la que llevaba a Ticinum, la actual Pavía, y desde allí al río Po y a Roma. Via Torino, por la que has llegado, sigue más o menos el trazado de aquella calle que unía el foro con la puerta.

La ciudad romana era sorprendentemente pequeña: podías cruzarla a pie en un cuarto de hora. Fuera de esta puerta empezaba un arrabal de tiendas, posadas y cementerios a lo largo del camino. Y allí, extramuros, a finales del siglo IV se levantó una de las iglesias más grandes y audaces de la cristiandad, que vas a ver en un minuto.

Los siglos fueron añadiendo murallas como anillos de un árbol. Primero las romanas, luego las medievales del siglo XII, y por fin las murallas españolas, levantadas a mediados del siglo XVI por orden del gobernador Ferrante Gonzaga, que encerraban una ciudad mucho mayor. En cada anillo hubo una Porta Ticinese: la romana, aquí; la medieval, unos metros más abajo; y la del recinto español, sustituida a comienzos del siglo XIX por el arco neoclásico que hoy se alza junto a la Darsena.

Tres puertas con el mismo nombre en la misma calle: es la mejor lección de historia urbana que te puede dar Milán, y es gratis. Ahora baja por Corso di Porta Ticinese, siguiendo el antiguo camino de Pavía. En pocos pasos verás aparecer, en medio de la acera, una fila de columnas romanas que parecen haberse escapado de un museo.

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