Casa Galimberti
Why is it significant?
Levanta la vista hacia la fachada del número 3 de Via Malpighi: está cubierta de azulejos pintados con figuras humanas, hombres y mujeres a tamaño casi natural, entre flores, ramas y balcones de hierro que se enroscan como tallos.
Key Facts
| Place | Casa Galimberti |
|---|---|
| Address | Via Marcello Malpighi 3, 20129 Milano MI, Italy |
| Geo Coordinates | 45.47470, 9.20710 |
| Part of Walk | Milán secreto: el Cuadrilátero de la Moda, villas escondidas y el Liberty de Porta Venezia |
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Levanta la vista hacia la fachada del número 3 de Via Malpighi: está cubierta de azulejos pintados con figuras humanas, hombres y mujeres a tamaño casi natural, entre flores, ramas y balcones de hierro que se enroscan como tallos. Es la Casa Galimberti, y has llegado al corazón del Liberty de Porta Venezia.
La proyectó el arquitecto Giovanni Battista Bossi entre 1903 y 1905 para los hermanos Galimberti, y no es un palacio para nobles, sino un edificio de viviendas para la nueva burguesía. Esa es la gran novedad del Liberty: el arte entraba en la casa de alquiler, en la fachada que veía cualquiera que pasara por la calle. La cerámica, además, no era solo decoración: resistía el humo y la humedad de una ciudad industrial mucho mejor que el estuco pintado.
Pasea unos metros más por la calle y, en el número 12, verás la Casa Guazzoni, también de Bossi y de pocos años después, con balcones de hierro que parecen encaje y figuras de niños entre guirnaldas. Entre estas calles, en los primeros años del siglo XX, Milán probó a ser moderna sin dejar de ser bonita.
Y un último secreto, bajo tus pies. Bajo Piazza Oberdan, a la entrada de esta calle, existe el Albergo Diurno Venezia, unos baños públicos subterráneos de los años veinte, con barbería, duchas y salas de espera para viajeros, cerrados durante décadas. Su arquitecto fue, otra vez, Piero Portaluppi. El FAI lo está recuperando y a veces lo abre para visitas especiales.
Y así termina el paseo: empezaste en el Milán de los palacios neoclásicos y de las tiendas de lujo, atravesaste casas-museo que fingen ser renacentistas, villas con piscina y flamencos tras una verja, y acabas frente a una fachada que se atrevió a pintarse de colores. Ese es el Milán secreto: no se enseña, hay que buscarlo detrás de un portal. La estación de metro de Porta Venezia está a dos pasos, y Corso Buenos Aires empieza justo ahí, por si todavía te quedan ganas de caminar.