Los flamencos de Villa Invernizzi
Why is it significant?
Acércate a la verja de Via dei Cappuccini y mira entre los barrotes, hacia el césped y el pequeño estanque. Si tienes suerte, ahí están: flamencos rosas, de pie sobre una pata, como si esto fuera una laguna del Mediterráneo y no una calle a pocos minutos del Duomo.
Key Facts
| Place | Los flamencos de Villa Invernizzi |
|---|---|
| Address | Via dei Cappuccini 7, 20122 Milano MI, Italy |
| Geo Coordinates | 45.47090, 9.20280 |
| Part of Walk | Milán secreto: el Cuadrilátero de la Moda, villas escondidas y el Liberty de Porta Venezia |
| Generated | Generated |
Acércate a la verja de Via dei Cappuccini y mira entre los barrotes, hacia el césped y el pequeño estanque. Si tienes suerte, ahí están: flamencos rosas, de pie sobre una pata, como si esto fuera una laguna del Mediterráneo y no una calle a pocos minutos del Duomo.
Es una de las imágenes más surrealistas de Milán, y muchos milaneses no saben que existe. El jardín pertenece a Villa Invernizzi, la residencia de la familia de industriales del queso que hizo famoso su nombre en las neveras de toda Italia. Según la historia que se cuenta en el barrio, fue Romeo Invernizzi quien en los años setenta trajo los primeros flamencos, por pura pasión por las aves exóticas.
Desde entonces la colonia ha seguido viviendo aquí, cuidada por la familia, en un jardín que nunca se abre al público. Por eso la única forma de verlos es exactamente la que estás usando ahora: la nariz entre los barrotes. Se dice que han sobrevivido inviernos con nieve, y que en algún momento compartieron el jardín con otras aves ornamentales... pero la estrella siempre ha sido el rosa.
Y mientras estás aquí, date la vuelta y mira el edificio de enfrente, el Palazzo Berri-Meregalli, en la esquina con Via Barozzi. Lo construyó el arquitecto Giulio Ulisse Arata en los años diez del siglo pasado, y es un festival de estilos: piedra rústica, arcos casi medievales, mosaicos, hierro forjado y detalles Liberty, todo a la vez. Si el portal está abierto, mira el vestíbulo: está decorado como la cripta de un cuento.
Este pequeño barrio entre Corso Venezia y Via Palestro es el lugar perfecto para entender el Milán de los ricos discretos: villas tras los muros, jardines invisibles, animales exóticos y ninguna necesidad de enseñarlo. Ahora sigue por Via dei Cappuccini hasta Via Palestro y gira a la izquierda. Al otro lado del muro de los jardines aparecerá una villa neoclásica donde vivieron virreyes, mariscales... y una gran colección de arte.