Giardini Indro Montanelli y Planetario
Why is it significant?
Entra un poco en el parque y busca el edificio rojizo con la cúpula, entre los plátanos: es el Planetario Ulrico Hoepli. A tu alrededor tienes los Giardini Indro Montanelli, el primer gran jardín de Milán pensado desde el principio para el público y no para un príncipe.
Key Facts
| Place | Giardini Indro Montanelli y Planetario |
|---|---|
| Address | Corso Venezia 57, 20121 Milano MI, Italy |
| Geo Coordinates | 45.47380, 9.20360 |
| Part of Walk | Milán secreto: el Cuadrilátero de la Moda, villas escondidas y el Liberty de Porta Venezia |
| Generated | Generated |
Entra un poco en el parque y busca el edificio rojizo con la cúpula, entre los plátanos: es el Planetario Ulrico Hoepli. A tu alrededor tienes los Giardini Indro Montanelli, el primer gran jardín de Milán pensado desde el principio para el público y no para un príncipe.
Los diseñó Giuseppe Piermarini, el mismo arquitecto del Teatro alla Scala, en los años ochenta del siglo XVIII, cuando Milán era austriaca y las ideas de la Ilustración pedían paseos abiertos a todos los ciudadanos. Más tarde el parque se amplió con estilo inglés, con colinas artificiales, un estanque y senderos curvos. Al fondo verás también el gran edificio del Museo de Historia Natural, con sus dinosaurios y dioramas, uno de los preferidos de los niños milaneses.
El Planetario lo regaló a la ciudad Ulrico Hoepli, un editor nacido en Suiza que hizo fortuna en Milán con sus famosos manuales. Se inauguró en 1930, y su arquitecto fue... Piero Portaluppi, el mismo de la Villa Necchi que viste hace un rato. Bajo su cúpula, el cielo artificial lleva casi un siglo enseñando estrellas a generaciones de escolares en una ciudad donde, con tanta luz y tanta niebla, cuesta mucho verlas de verdad.
El nombre del parque recuerda a Indro Montanelli, uno de los periodistas más célebres de Italia. El 2 de junio de 1977, en plenos años de plomo, un comando de las Brigadas Rojas le disparó en las piernas muy cerca de aquí, cuando caminaba hacia su redacción. Sobrevivió y siguió escribiendo durante más de veinte años. Murió en 2001, y al año siguiente los jardines tomaron su nombre. Dentro hay una estatua que lo muestra sentado, con la máquina de escribir sobre las rodillas.
Si tienes tiempo, siéntate un momento en un banco: aquí los milaneses corren, leen el periódico y pasean perros con abrigo. Después sal por el lado de Porta Venezia, cruza la plaza hacia Piazza Oberdan y entra en Via Malpighi. La última parada es una fachada que parece un cuadro de cerámica.