Salón de Pinos: un bosque sobre el techo de una autopista

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Camina despacio bajo estos pinos que forman un pasillo verde junto al río, escucha los pájaros, mira a los corredores y a las bicicletas... y ahora piensa en lo que hay debajo. Estás paseando sobre el techo de una autopista.

Key Facts

PlaceSalón de Pinos: un bosque sobre el techo de una autopista
AddressPaseo de la Virgen del Puerto, 28005 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.41000, -3.72220
Part of WalkMadrid Río: puentes, garzas y el Matadero a orillas del Manzanares
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Camina despacio bajo estos pinos que forman un pasillo verde junto al río, escucha los pájaros, mira a los corredores y a las bicicletas... y ahora piensa en lo que hay debajo. Estás paseando sobre el techo de una autopista.

Durante más de treinta años, la M-30, la vía de circunvalación de Madrid, corrió aquí mismo, a lo largo de las orillas del Manzanares. El río quedó encerrado entre muros y tráfico, y barrios enteros, como Arganzuela, Carabanchel o Usera, quedaron separados del agua y entre sí por un foso de ruido. Para muchos madrileños, el Manzanares era algo que se veía de reojo desde el coche, en un atasco.

Entre 2004 y 2007, la ciudad metió buena parte de la M-30 bajo tierra, en una de las obras más grandes y polémicas de su historia, por su coste y por los años de molestias. Y sobre los túneles hubo que inventar algo. Un concurso internacional lo ganó un equipo de arquitectos españoles junto al estudio paisajista holandés West 8, y en 2011 se inauguró el conjunto: Madrid Río, un parque lineal de varios kilómetros que cose las dos orillas con puentes nuevos y viejos.

El reto era plantar árboles donde apenas hay tierra, porque bajo tus pies hay una losa de hormigón. Por eso esta franja se llama el Salón de Pinos: los paisajistas eligieron sobre todo pinos, capaces de crecer con poca profundidad de suelo, y los dispusieron en grupos irregulares, para que el paseo pareciera un bosque crecido por su cuenta y no una avenida trazada con regla. Mira sus troncos: muchos no están perfectamente rectos, y eso forma parte del dibujo.

Hoy por aquí pasan corredores, ciclistas, familias con carritos y vecinos que toman el sol en los bancos, donde antes había humo y bocinas. Sigue el paseo hacia el sur, y mira de vez en cuando al otro lado del río: enseguida verás una ladera verde que Goya convirtió en uno de los cuadros más famosos de Madrid.

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