Basílica de San Francisco el Grande: la cúpula más grande de España
Why is it significant?
Levanta la vista hacia esa cúpula enorme, que parece demasiado grande para la plaza que la rodea. No es una ilusión: por dentro mide unos treinta y tres metros de diámetro, más que cualquier otra cúpula de España, y suele contarse entre las mayores de toda la cristiandad.
Key Facts
| Place | Basílica de San Francisco el Grande: la cúpula más grande de España |
|---|---|
| Address | Calle de San Buenaventura 1, 28005 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.41040, -3.71450 |
| Part of Walk | Cocido, Rastro y vermut: La Latina y Lavapiés, el Madrid castizo que se come |
| Generated | Generated |
Levanta la vista hacia esa cúpula enorme, que parece demasiado grande para la plaza que la rodea. No es una ilusión: por dentro mide unos treinta y tres metros de diámetro, más que cualquier otra cúpula de España, y suele contarse entre las mayores de toda la cristiandad.
La leyenda dice que el mismísimo Francisco de Asís, de camino a Santiago hacia 1217, fundó en este cerro una humilde ermita junto a una fuente. No hay un solo documento que lo pruebe, pero el convento franciscano sí existió durante siglos aquí, a las afueras de la villa. En el siglo dieciocho, la orden decidió sustituirlo por un templo a la altura de una corte que se sentía capital de un imperio.
La obra fue un quebradero de cabeza. El proyecto era de un fraile lego, Francisco de las Cabezas, y era tan ambicioso que muchos arquitectos dudaban de que aquella cúpula fuera a sostenerse. Hubo informes, cambios de manos y correcciones, hasta que Francesco Sabatini, el arquitecto favorito de Carlos III, remató el conjunto en 1784. La cúpula aguantó... y sigue aguantando.
Dentro, en una de las capillas, cuelga un cuadro de un Goya todavía joven, con ganas de abrirse paso en la corte: San Bernardino de Siena predicando ante el rey Alfonso V de Aragón. Fíjate en un personaje de la derecha que no mira al santo, sino hacia fuera, hacia ti. Se suele decir que es el propio Goya, que se coló en su propio encargo.
Y ahora, la nota de cocina. A las puertas de conventos como este se repartía la sopa boba, un caldo con pan y sobras para pobres, estudiantes sin blanca y pícaros de toda condición. De ahí viene la expresión vivir de la sopa boba: comer sin dar golpe, a costa de otro. Con el estómago lleno de historia, vuelve hacia el este por la Carrera de San Francisco: te espera la plaza donde Madrid compraba su grano.