El Manzanares renaturalizado: el río que volvió a correr
Why is it significant?
Asómate a la barandilla y observa el agua: corre deprisa entre islotes de arena cubiertos de juncos y carrizos, con sauces jóvenes inclinados sobre la corriente. Quizá veas una garza inmóvil sobre una piedra, esperando su momento.
Key Facts
| Place | El Manzanares renaturalizado: el río que volvió a correr |
|---|---|
| Address | Parque de la Arganzuela, Paseo de la Chopera, 28045 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.39550, -3.70550 |
| Part of Walk | Madrid Río: puentes, garzas y el Matadero a orillas del Manzanares |
| Generated | Generated |
Asómate a la barandilla y observa el agua: corre deprisa entre islotes de arena cubiertos de juncos y carrizos, con sauces jóvenes inclinados sobre la corriente. Quizá veas una garza inmóvil sobre una piedra, esperando su momento. Parece un río de campo perdido en mitad de la ciudad... y hace apenas diez años no tenía este aspecto en absoluto.
Durante décadas, el Manzanares a su paso por Madrid fue un canal: muros de piedra a ambos lados y una serie de presas con compuertas que mantenían el agua quieta y alta, como un estanque alargado. Era un río domesticado, de agua verdosa y parada, donde poca vida encontraba sitio. La idea era que pareciera un río caudaloso, con su lámina de agua brillante... aunque el resultado fuera justo lo contrario de un río.
En 2016 el Ayuntamiento hizo algo muy sencillo y muy valiente: abrió las compuertas. El agua volvió a correr a su ritmo, arrastró arena y grava, y en pocos meses empezaron a formarse islas y orillas naturales. Muchas plantas llegaron solas, traídas por el viento y la corriente, y detrás llegaron los animales: garzas reales, cormoranes, patos, gallinetas y el martín pescador, ese destello azul que pasa rozando el agua.
Los naturalistas que siguen el río han contado decenas de especies de aves en pleno centro de Madrid, y en los últimos años se han visto incluso nutrias, un animal muy exigente con la calidad del agua. El río que fue el chiste de los poetas del Siglo de Oro se ha convertido en un ejemplo citado a menudo de cómo devolverle la vida a un río urbano.
Si te quedas quieto un rato, en silencio, lo notarás: el rumor del agua sobre las piedras tapa el murmullo de la ciudad. Escucha bien... es probablemente lo más parecido a un arroyo de montaña que vas a oír en Madrid. Ahora sigue río abajo hasta dos puentes gemelos, bajitos y curvos, que esconden un secreto en el techo.