Puente de la Arganzuela y la playa de Madrid Río
Why is it significant?
Ahora tienes delante algo que parece más una escultura que un puente: dos enormes conos de acero, formados por láminas metálicas que giran en espiral, como un muelle estirado o la piel de una serpiente, tendidos sobre el río y el parque.
Key Facts
| Place | Puente de la Arganzuela y la playa de Madrid Río |
|---|---|
| Address | Parque de la Arganzuela, Paseo de la Chopera, 28045 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.39780, -3.71050 |
| Part of Walk | Madrid Río: puentes, garzas y el Matadero a orillas del Manzanares |
| Generated | Generated |
Ahora tienes delante algo que parece más una escultura que un puente: dos enormes conos de acero, formados por láminas metálicas que giran en espiral, como un muelle estirado o la piel de una serpiente, tendidos sobre el río y el parque.
Es el Puente Monumental de la Arganzuela, y lo diseñó el arquitecto francés Dominique Perrault, el autor de la Biblioteca Nacional de Francia en París. Se inauguró en 2011, con el resto de Madrid Río, y es el más espectacular de los puentes nuevos del parque. Sus dos piezas tienen tamaños distintos, y las tiras de acero dejan pasar la luz y el aire, así que cruzarlo es como recorrer un túnel que no termina de cerrarse.
Entra y camina un trecho por dentro. La rampa sube suavemente, las láminas giran a tu alrededor y la luz cambia a cada paso, con rayas de sol y sombra que se deslizan por el suelo. Los niños suelen echar a correr aquí dentro, y la verdad es que dan ganas. Desde lo alto, el río aparece entre las láminas como en una película antigua, fotograma a fotograma.
Y a sus pies, escucha: un siseo de agua, gritos de niños, risas. Es la llamada playa urbana de Madrid Río, una explanada con surtidores que brotan del suelo y nubes de agua pulverizada. Madrid está a unos 650 metros de altitud y a cientos de kilómetros del mar, así que en verano los madrileños se buscan la vida: piscinas, sierra, fuentes... y, desde 2011, este rincón donde nadie se baña pero todo el mundo se moja.
Durante siglos, los madrileños se refrescaron en verano en las pozas y los remansos del Manzanares, como podían. Esta playa sin mar y sin olas es, en cierto modo, una nostalgia reinventada. Ahora baja por el lado del parque y sigue hacia el este, junto a la orilla: el río tiene algo que enseñarte, y esta vez no lo ha construido ningún arquitecto.