Invernadero de la Arganzuela: una selva en el antiguo Matadero
Why is it significant?
Delante tienes una gran nave de hierro y cristal, luminosa como una estación de tren antigua, y a través de los vidrios se adivinan palmeras que rozan el techo y hojas gigantes apretadas contra el cristal. Es el Palacio de Cristal de la Arganzuela, y dentro guarda una selva.
Key Facts
| Place | Invernadero de la Arganzuela: una selva en el antiguo Matadero |
|---|---|
| Address | Paseo de la Chopera 10, 28045 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.39350, -3.70020 |
| Part of Walk | Madrid Río: puentes, garzas y el Matadero a orillas del Manzanares |
| Generated | Generated |
Delante tienes una gran nave de hierro y cristal, luminosa como una estación de tren antigua, y a través de los vidrios se adivinan palmeras que rozan el techo y hojas gigantes apretadas contra el cristal. Es el Palacio de Cristal de la Arganzuela, y dentro guarda una selva. Lo más curioso es para qué se construyó.
Esta nave formaba parte del gran complejo del Matadero y Mercado de Ganados de Madrid, que vas a ver a continuación, levantado a comienzos del siglo XX. Cuando cesó la actividad de esta zona, la nave quedó sin uso durante años, y a finales del siglo XX la ciudad la transformó en invernadero, aprovechando esa enorme piel de cristal que dejaba pasar el sol de Madrid.
Dentro conviven varios mundos bajo un mismo techo. Hay una zona tropical, húmeda y caliente, con palmeras, helechos y plantas trepadoras; otra subtropical; y una desértica, donde los cactus y las plantas crasas aguantan la sequía. En total, miles de plantas de especies venidas de todos los continentes, a pocos pasos de donde un siglo antes se pesaba el ganado.
Hay algo poético en esta transformación. Un lugar ligado al comercio de animales y a la muerte, en la orilla más industrial y olvidada de la ciudad, se ha convertido en uno de sus rincones más verdes y tranquilos. Es la misma lógica de todo el paseo: Madrid ha aprendido a reutilizar lo que antes despreciaba, el río, las naves, la orilla.
Y es un plan perfecto para un día de frío o de lluvia: entrar aquí en enero, con el abrigo puesto, y sentir de golpe el calor húmedo del trópico tiene algo de truco de magia. Sal ahora hacia el sur y camina entre las naves de ladrillo hasta la gran plaza central del antiguo Matadero, el final de este paseo.