Plaza de Colón y Torres de Colón: los rascacielos que se construyeron al revés

Why is it significant?

En medio de la plaza, sobre una columna neogótica, Cristóbal Colón mira al horizonte. A su alrededor se abren unos jardines con grandes bloques de hormigón, una cortina de agua bajo la que se esconde un teatro, y al fondo dos torres gemelas coronadas por una pieza verde que los madrileños llaman,…

Key Facts

PlacePlaza de Colón y Torres de Colón: los rascacielos que se construyeron al revés
AddressPlaza de Colón, 28001 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.42520, -3.69000
Part of WalkMadrid señorial: el barrio de Salamanca y la Castellana, de la Puerta de Alcalá al Museo Lázaro Galdiano
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En medio de la plaza, sobre una columna neogótica, Cristóbal Colón mira al horizonte. A su alrededor se abren unos jardines con grandes bloques de hormigón, una cortina de agua bajo la que se esconde un teatro, y al fondo dos torres gemelas coronadas por una pieza verde que los madrileños llaman, sin ningún respeto, el enchufe.

El monumento a Colón se inauguró en 1885. La estatua es obra del escultor Jerónimo Suñol y el pedestal, cargado de relieves y de decoración gótica, del arquitecto Arturo Mélida. Durante décadas, junto a él se levantó la antigua Casa de la Moneda, donde se acuñaban las pesetas, un gran edificio que fue derribado en 1970. Su solar se convirtió en esta plaza abierta, con un centro cultural bajo tierra.

Mira ahora los bloques de los Jardines del Descubrimiento. Son obra del artista Joaquín Vaquero Turcios, de los años setenta, y llevan grabados textos y relieves sobre el viaje de 1492, como páginas gigantes de un libro de piedra. Y debajo de todo, tras la cascada, está el teatro Fernán Gómez, que durante años se llamó Centro Cultural de la Villa. Muchos madrileños han pisado esta plaza mil veces sin saber que caminaban sobre un escenario.

Pero lo más sorprendente está al fondo: las Torres de Colón, del arquitecto Antonio Lamela, terminadas en los años setenta. Se construyeron al revés, de arriba abajo. Primero se levantaron dos núcleos de hormigón, después se colocó en lo alto una gran estructura, y de ella se fueron colgando las plantas una a una, como perchas de un armario. En los años noventa se les añadió esa corona verde, y el apodo de enchufe ya no hubo quien se lo quitara.

Párate un momento a mirar el contraste: el Colón del siglo XIX, todo piedra tallada y nostalgia gótica, y detrás una ingeniería que colgaba edificios del cielo. Un siglo entero de arquitectura en una sola mirada. Ahora cruza hacia la calle de Serrano y entra en la cuadrícula del barrio de Salamanca. Gira por la calle de Ayala: allí hay un mercado que lleva más de un siglo dando de comer a este barrio de señores.

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