Salesas Reales: la reina melómana y las sonatas de Scarlatti
Why is it significant?
Delante de ti, al fondo de una plaza con árboles, se levanta una iglesia de piedra con su cúpula, unida a un enorme edificio que hoy alberga el Tribunal Supremo. Iglesia y tribunal, rezos y sentencias, puerta con puerta.
Key Facts
| Place | Salesas Reales: la reina melómana y las sonatas de Scarlatti |
|---|---|
| Address | Calle del General Castaños 2, 28004 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.42440, -3.69390 |
| Part of Walk | Malasaña, del Dos de Mayo a la Movida: la banda sonora rebelde de Madrid |
| Generated | Generated |
Delante de ti, al fondo de una plaza con árboles, se levanta una iglesia de piedra con su cúpula, unida a un enorme edificio que hoy alberga el Tribunal Supremo. Iglesia y tribunal, rezos y sentencias, puerta con puerta.
Esto fue el convento de la Visitación, el de las Salesas Reales, fundado por la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, y construido en la década de 1750. La reina temía quedarse viuda y sin hijos, a merced de su suegra, la temible Isabel de Farnesio, y quiso un refugio propio donde retirarse llegado el caso. Al final fue ella quien murió primero, en 1758.
El gasto fue tan descomunal que los madrileños, siempre con la lengua afilada, sacaron una coplilla que todavía se recuerda: bárbara reina, bárbara obra, bárbaro gasto. Dentro de la iglesia descansan la reina y su marido, en sepulcros diseñados por Sabatini, y Fernando VI es uno de los pocos reyes de España que no está enterrado en El Escorial.
Pero la gran banda sonora de esta parada es otra. Bárbara fue una reina melómana, y su maestro de clave desde niña, en Lisboa, fue nada menos que Domenico Scarlatti. Cuando ella llegó a España, en 1729, él la siguió, y pasó aquí el resto de su vida componiendo más de quinientas sonatas para teclado, muchas pensadas para las manos de su alumna. En la misma corte cantaba Farinelli, el castrato más famoso de Europa, y se cuenta que durante años entonó cada noche las mismas arias para aliviar la melancolía del rey Felipe V.
Scarlatti murió en Madrid en 1757, un año antes que su reina. Y aquí se cierra el círculo: empezaste en el patio de un cuartel donde hoy suenan conciertos de verano, cruzaste la plaza de una revuelta contra Napoleón, la calle de una costurera, un café centenario, los bares de la Movida y la casa de los derechos de autor... para terminar ante la tumba de la reina que trajo a Madrid las sonatas de Scarlatti. Del clave al sintetizador, esta ciudad nunca se ha quedado callada.