Palacio del Marqués de Salamanca: el banquero que soñó un barrio
Why is it significant?
En el paseo de Recoletos, detrás de una verja y un pequeño jardín, se levanta un palacio de líneas italianas, elegante y algo severo. Lo construyó un solo hombre para sí mismo, y ese hombre acabaría dando nombre a todo un barrio: José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca.
Key Facts
| Place | Palacio del Marqués de Salamanca: el banquero que soñó un barrio |
|---|---|
| Address | Paseo de Recoletos 10, 28001 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.42150, -3.69080 |
| Part of Walk | Madrid señorial: el barrio de Salamanca y la Castellana, de la Puerta de Alcalá al Museo Lázaro Galdiano |
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En el paseo de Recoletos, detrás de una verja y un pequeño jardín, se levanta un palacio de líneas italianas, elegante y algo severo. Lo construyó un solo hombre para sí mismo, y ese hombre acabaría dando nombre a todo un barrio: José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca.
Salamanca nació en Málaga en 1811 y fue, probablemente, el mayor especulador de la España del siglo XIX. Fue abogado, político, ministro de Hacienda, banquero y empresario del ferrocarril: suya fue la primera línea de tren de Madrid, la de Aranjuez, inaugurada en 1851. Ganaba y perdía fortunas con la misma rapidez, y le gustaba que se notara.
Este palacio, levantado entre 1846 y 1855 por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, fue su escaparate: salones de baile, una galería de pinturas con obras de grandes maestros, antigüedades, escaleras de mármol. Cuenta la tradición que fue una de las primeras casas de Madrid con cuartos de baño modernos y agua corriente, un lujo que entonces parecía cosa de novela. Por aquí desfiló durante años lo más granado de la política y las finanzas del reinado de Isabel II.
Pero las deudas llegaron, y el marqués tuvo que vender: el palacio acabó en manos de un banco, y hoy es la sede de una fundación bancaria. Mientras tanto, su dueño se lanzó a la gran aventura de su vida: comprar terrenos al norte del Retiro y levantar, sobre el plan de ensanche aprobado en 1860, un barrio moderno de calles rectas, con agua, alcantarillado y transporte. Ese barrio lleva hoy su nombre.
La paradoja es que el negocio le salió mal: el barrio tardó años en llenarse, y Salamanca murió en 1883 prácticamente arruinado, en su finca de Vista Alegre, en Carabanchel. El hombre que construyó media ciudad nueva murió sin poder pagar sus deudas. Sigue ahora por Recoletos hacia el norte: el siguiente edificio es tan grande que guarda dentro dos instituciones a la vez.