Iglesia de San Manuel y San Benito: Bizancio en la calle de Alcalá
Why is it significant?
En esta esquina de la calle de Alcalá te encuentras algo que no esperas en Madrid: una cúpula de aire bizantino, piedra clara, mármoles y un campanario esbelto que parece traído de Rávena o de Estambul.
Key Facts
| Place | Iglesia de San Manuel y San Benito: Bizancio en la calle de Alcalá |
|---|---|
| Address | Calle de Alcalá 83, 28009 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.42090, -3.68630 |
| Part of Walk | Madrid señorial: el barrio de Salamanca y la Castellana, de la Puerta de Alcalá al Museo Lázaro Galdiano |
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En esta esquina de la calle de Alcalá te encuentras algo que no esperas en Madrid: una cúpula de aire bizantino, piedra clara, mármoles y un campanario esbelto que parece traído de Rávena o de Estambul. Es la iglesia de San Manuel y San Benito, la primera sorpresa de este paseo por el Madrid elegante de los ensanches.
Detrás de este edificio hay una historia de amor y de duelo. Benita Maurici, viuda del acaudalado empresario Manuel Caviggioli, quiso honrar la memoria de su marido levantando una iglesia con un colegio al lado. El encargo fue para el arquitecto Fernando Arbós, y las obras se desarrollaron entre 1902 y 1910. El nombre del templo lo explica todo: San Manuel por él y San Benito por ella. Los dos descansan en el propio conjunto.
Arbós eligió el estilo neobizantino, rarísimo en España, con una gran cúpula sobre el crucero y una decoración interior de mármoles de colores, bronces y mosaicos que se encienden con la luz de la tarde. Todo es rico, pero ordenado, como si el arquitecto hubiera querido demostrar que el lujo también puede ser sereno. Si encuentras la puerta abierta, entra y levanta la vista hacia la cúpula: es de esos interiores que te hacen bajar la voz sin que nadie te lo pida.
La iglesia marca además una frontera. Al otro lado de la calle empieza el Retiro; a este lado arranca el barrio de Salamanca, el ensanche que a finales del siglo XIX se convirtió en el escaparate de la burguesía madrileña. Aquellas familias querían templos a la altura de sus casas, y les fascinaban los estilos del pasado: neogótico, neomudéjar, neobizantino. Era su manera de parecer antiguas e ilustres justo cuando sus calles eran las más nuevas de la ciudad.
Fíjate en el campanario: su silueta forma parte del perfil de la calle de Alcalá desde hace más de un siglo, y sin embargo muchos madrileños que pasan a diario por delante no sabrían decir cómo se llama esta iglesia. Ahora camina por Alcalá hacia el oeste. En un par de minutos verás aparecer, en mitad de una plaza, la puerta más famosa de Madrid.