Plaza del Callao: el corazón de los cines de la Gran Vía

Why is it significant?

Mira a tu alrededor: pantallas gigantes, luces, gente que ha quedado aquí porque en Madrid todo el mundo queda en Callao, y alrededor de la plaza, como los palcos de un teatro, algunos de los mejores edificios de los años veinte de la ciudad.

Key Facts

PlacePlaza del Callao: el corazón de los cines de la Gran Vía
AddressPlaza del Callao, 28013 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.41960, -3.70550
Part of WalkLa Gran Vía de Madrid: cien años de cúpulas, cines y rascacielos
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Mira a tu alrededor: pantallas gigantes, luces, gente que ha quedado aquí porque en Madrid todo el mundo queda en Callao, y alrededor de la plaza, como los palcos de un teatro, algunos de los mejores edificios de los años veinte de la ciudad. Si la Gran Vía fue alguna vez el Broadway madrileño, aquí estaba su patio de butacas.

El nombre no tiene nada que ver con callarse. Recuerda el combate naval del Callao, en 1866, cuando una escuadra española bombardeó ese puerto peruano y los dos países se proclamaron vencedores. La plaza es más antigua que la avenida: nació de los derribos que ordenó José Bonaparte, el rey al que los madrileños apodaron Pepe Plazuelas por su manía de abrir plazas. Cuando se trazó el segundo tramo de la Gran Vía, Callao quedó convertido en una encrucijada.

Fíjate en el edificio alto que hace esquina con la avenida: es el Palacio de la Prensa, levantado a finales de los años veinte por Pedro Muguruza para la Asociación de la Prensa de Madrid, con un gran cine en su interior. Y en la plaza, el Cine Callao, de 1926, obra de un jovencísimo Luis Gutiérrez Soto, que después llenaría Madrid de cines y de edificios modernos. Dos arquitectos, dos estilos, una misma obsesión: que ir al cine fuera una ceremonia.

Durante buena parte del siglo XX, estrenar en Callao era estrenar en España. Las colas daban la vuelta a la manzana, los carteles se pintaban a mano en lienzos enormes colgados de las fachadas, y una película de éxito podía pasar meses en la misma sala. Muchos de aquellos cines de la Gran Vía han cerrado o se han convertido en tiendas y teatros de musicales, pero esta plaza sigue siendo el escenario de los grandes estrenos, con alfombra roja incluida.

La avenida ha cambiado de nombre más veces que de cines. Cada tramo tuvo el suyo: Conde de Peñalver, Pi y Margall, Eduardo Dato. Durante el franquismo toda ella se llamó oficialmente Avenida de José Antonio, aunque los madrileños nunca dejaron de decir Gran Vía, y en 1981 recuperó oficialmente su nombre. Ahora acércate a la esquina de enfrente, donde un edificio curvo con un anuncio luminoso parece zarpar hacia la Plaza de España.

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