Descalzas Reales: el convento de Juana de Austria
Why is it significant?
Mira esta fachada de ladrillo y piedra, lisa, casi sin adornos, en medio de una de las zonas más comerciales de Madrid.
Key Facts
| Place | Descalzas Reales: el convento de Juana de Austria |
|---|---|
| Address | Plaza de las Descalzas 3, 28013 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.41870, -3.70630 |
| Part of Walk | El Madrid de los reyes: Ópera, Palacio Real, Sabatini y el Campo del Moro |
| Generated | Generated |
Mira esta fachada de ladrillo y piedra, lisa, casi sin adornos, en medio de una de las zonas más comerciales de Madrid. Nadie diría que detrás se esconde uno de los conventos más ricos de Europa, lleno de pinturas, tapices y reliquias regaladas por reyes y emperatrices... y que dentro todavía viven monjas de clausura.
Aquí estuvo el palacio donde nació en 1535 Juana de Austria, hija del emperador Carlos V. Se casó con el heredero de Portugal, enviudó con dieciocho años, embarazada, y pocos meses después de dar a luz dejó a su hijo en Lisboa para volver a Castilla como regente, mientras su hermano Felipe II estaba fuera. Nunca volvió a verlo. Aquel niño sería el rey Sebastián de Portugal. En 1559 Juana convirtió su casa natal en convento de clarisas descalzas.
Juana guardaba además un secreto asombroso. Según los propios historiadores de la Compañía de Jesús, es la única mujer que ha pertenecido a la orden: san Ignacio y sus compañeros la admitieron en secreto, bajo un nombre de hombre, Mateo Sánchez, y ella mantuvo sus votos hasta su muerte. Hoy descansa en la iglesia del convento, retratada de rodillas en mármol por Pompeo Leoni.
Detrás de estos muros entraron después mujeres de sangre real. La emperatriz María de Austria, viuda de Maximiliano II, vivió aquí sus últimos años, y su hija Margarita tomó el hábito. Por eso el convento se llenó de regalos de la corte, y entre ellos brilla una serie de tapices diseñados por Rubens, El triunfo de la Eucaristía, que encargó la infanta Isabel Clara Eugenia para estas monjas.
Lo extraordinario es que sigue siendo una casa habitada: las monjas viven en clausura mientras los visitantes recorren sus salas. Ahora baja hacia la calle del Arenal y síguela hacia el oeste hasta que se abra en una plaza amplia, presidida por una reina de bronce y la fachada de un gran teatro: la plaza de Isabel II, que todo Madrid llama simplemente Ópera.