Real Oratorio del Caballero de Gracia: el templo de las dos caras
Why is it significant?
Estás en una calle estrecha y tranquila, a un paso del estruendo, frente a una fachada clásica con columnas encajada entre edificios, como un libro antiguo en una estantería moderna.
Key Facts
| Place | Real Oratorio del Caballero de Gracia: el templo de las dos caras |
|---|---|
| Address | Calle del Caballero de Gracia 5, 28013 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.41970, -3.70070 |
| Part of Walk | La Gran Vía de Madrid: cien años de cúpulas, cines y rascacielos |
| Generated | Generated |
Estás en una calle estrecha y tranquila, a un paso del estruendo, frente a una fachada clásica con columnas encajada entre edificios, como un libro antiguo en una estantería moderna. Es el Real Oratorio del Caballero de Gracia, y guarda una peculiaridad que descubrirás si luego te asomas a la Gran Vía: este templo tiene dos caras.
Su historia empieza con un personaje de novela. Jacobo Gratij, un noble italiano de Módena, llegó a Madrid en el siglo XVI al servicio de un enviado del papa, se quedó, se hizo sacerdote y fundó una congregación dedicada al culto eucarístico. Los madrileños lo llamaron el Caballero de Gracia, y su apodo acabó dando nombre a la calle. La tradición popular lo pinta como un galán de juventud agitada que terminó sus días entre rezos, y asegura que vivió cerca de cien años.
El oratorio que ves lo diseñó, a finales del siglo XVIII, Juan de Villanueva, el mismo arquitecto del Museo del Prado. Por dentro es una basílica romana en miniatura: una nave flanqueada por columnas corintias, proporciones medidas al milímetro y una sensación de grandeza que no cabe en un solar tan pequeño. Muchos lo consideran una joya escondida del neoclasicismo madrileño, y la mayoría de quienes pasan por la Gran Vía no sabe que existe.
Entonces llegó la avenida. Su trazado pasaba justo por detrás del templo, y la cabecera, que hasta entonces daba a un patio, quedó de repente expuesta a la calle nueva. En los años de las obras, el arquitecto Carlos de Luque le añadió una fachada hacia la Gran Vía, y desde entonces el oratorio da la cara a una calle tranquila y la espalda, muy bien vestida, a la avenida más ruidosa de Madrid.
Y hay un guiño final. En la zarzuela La Gran Vía, de 1886, uno de los números más famosos es el vals del Caballero de Gracia, en el que la calle, convertida en personaje, se presenta como un señorito presumido que enamora a todas. Aquel vals se sigue cantando más de un siglo después. Sal ahora a la Gran Vía y camina hacia el oeste hasta el gran cruce donde la avenida se encuentra con Montera, Hortaleza y Fuencarral: allí te espera el primer rascacielos de Madrid.