Edificio Metrópolis: la proa dorada de la Gran Vía
Why is it significant?
Tienes delante la imagen de todas las postales de Madrid: un edificio en forma de cuña, redondeado en la punta como la proa de un barco, con una cúpula de pizarra negra salpicada de oro y, encima, una figura alada con los brazos abiertos.
Key Facts
| Place | Edificio Metrópolis: la proa dorada de la Gran Vía |
|---|---|
| Address | Calle de Alcalá 39, 28014 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.41880, -3.69760 |
| Part of Walk | La Gran Vía de Madrid: cien años de cúpulas, cines y rascacielos |
| Generated | Generated |
Tienes delante la imagen de todas las postales de Madrid: un edificio en forma de cuña, redondeado en la punta como la proa de un barco, con una cúpula de pizarra negra salpicada de oro y, encima, una figura alada con los brazos abiertos. A su derecha arranca la Gran Vía; a su izquierda sigue, cuesta arriba, la calle de Alcalá.
Lo encargó una aseguradora, La Unión y el Fénix, y lo diseñaron dos arquitectos franceses, los hermanos Jules y Raymond Février. Se construyó entre 1907 y 1911, así que es un poco mayor que la propia avenida: cuando se inauguró, la Gran Vía era todavía un caos de derribos y polvo. Por eso su estilo mira a París y no a Nueva York: columnas pareadas, balcones, grupos escultóricos alegóricos y esa cúpula pensada para verse desde lejos, como un faro para quien subía desde Cibeles.
Fíjate en la estatua de lo alto, porque no es la original. La compañía coronó su edificio con su emblema, un ave fénix con una figura humana a lomos. En 1972 el edificio cambió de dueño, y la aseguradora se llevó su fénix a su sede del Paseo de la Castellana. El nuevo propietario, la compañía Metrópolis, colocó en su lugar una Victoria alada del escultor Federico Coullaut-Valera. Así, un edificio que los madrileños habían llamado durante sesenta años el de la Unión y el Fénix acabó llevando el nombre de otra empresa... y nadie volvió a llamarlo de otra manera.
Ahora mira al otro lado de la boca de la Gran Vía. Allí está la iglesia de San José, la antigua iglesia del convento carmelita de San Hermenegildo, donde en 1802 se casó un joven caraqueño de dieciocho años llamado Simón Bolívar. Y fue junto a ella, en la casa del cura de la parroquia, donde el 4 de abril de 1910 el rey Alfonso XIII dio con una piqueta de plata el primer golpe de las obras de la Gran Vía. La avenida nació, literalmente, derribando la casa de un párroco.
Pegado a la iglesia, el número 1 de la Gran Vía es el Edificio Grassy, con su templete circular y su reloj, levantado en plena Primera Guerra Mundial. Ahora vamos a desviarnos un momento: sigue por la acera de Alcalá, cuesta arriba hacia Sol, hasta un palacio barroco al que la Ilustración le afeitó la fachada, y un casino que se estrenó el mismo año que la avenida.