Plaza de la Marina Española: el Senado y el palacio de Godoy

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En esta plaza conviven dos edificios que cuentan dos historias de poder. Uno es el palacio del Senado; el otro, un palacio elegante que Madrid conoció durante años como la casa de Godoy, el hombre más poderoso y más odiado de la España de finales del siglo XVIII.

Key Facts

PlacePlaza de la Marina Española: el Senado y el palacio de Godoy
AddressPlaza de la Marina Española 8, 28013 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.42120, -3.71230
Part of WalkEl Madrid de los reyes: Ópera, Palacio Real, Sabatini y el Campo del Moro
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En esta plaza conviven dos edificios que cuentan dos historias de poder. Uno es el palacio del Senado; el otro, un palacio elegante que Madrid conoció durante años como la casa de Godoy, el hombre más poderoso y más odiado de la España de finales del siglo XVIII.

El Senado ocupa lo que fue el colegio de doña María de Aragón, una casa de frailes agustinos fundada a finales del siglo XVI por una dama de la reina Ana de Austria. Para su iglesia pintó El Greco uno de sus grandes retablos, cuyos lienzos están hoy repartidos entre el Prado y otros museos. En el siglo XIX el edificio pasó a las Cortes, y desde 1835 es la casa de la cámara alta.

El otro palacio lo diseñó Sabatini en 1776 para el marqués de Grimaldi, ministro de Carlos III. Pero su inquilino más famoso fue Manuel Godoy, un guardia de corps de Badajoz que llegó a primer ministro de Carlos IV con solo veinticinco años. La corte murmuraba que su ascenso se debía a una amistad demasiado íntima con la reina María Luisa de Parma. Nunca se probó, pero las coplas de la época no tuvieron ninguna piedad.

Su caída fue tan rápida como su ascenso. En marzo de 1808, en el motín de Aranjuez, la multitud asaltó su casa, Carlos IV abdicó en su hijo Fernando VII y, semanas después, Napoleón se quedó con la corona de España. Cuentan que lo encontraron en su palacio de Aranjuez escondido en el desván, enrollado en unas esteras, después de horas sin atreverse a salir. Godoy, al que habían llamado Príncipe de la Paz, murió en París en 1851, lejos y olvidado.

Cruza ahora la calle de Bailén. Al otro lado, donde Sabatini levantó las caballerizas del rey, se extienden hoy unos jardines con su nombre, y desde ellos verás por primera vez de cerca la gran fachada norte del Palacio Real.

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