Jardines de Sabatini: donde estaban las caballerizas del rey

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Entra en los jardines y deja que la geometría haga su trabajo: setos recortados con escuadra, un estanque rectangular, cipreses y, al fondo, la mole blanca del Palacio Real. Parece un jardín del siglo XVIII... pero es mucho más joven de lo que aparenta.

Key Facts

PlaceJardines de Sabatini: donde estaban las caballerizas del rey
AddressCalle de Bailén 2, 28013 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.42060, -3.71400
Part of WalkEl Madrid de los reyes: Ópera, Palacio Real, Sabatini y el Campo del Moro
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Entra en los jardines y deja que la geometría haga su trabajo: setos recortados con escuadra, un estanque rectangular, cipreses y, al fondo, la mole blanca del Palacio Real. Parece un jardín del siglo XVIII... pero es mucho más joven de lo que aparenta.

Aquí estaban las caballerizas reales que diseñó Sabatini para Carlos III, un edificio enorme para los caballos y los carruajes de la corte. En los años treinta del siglo XX se derribaron, y el arquitecto Fernando García Mercadal proyectó en su lugar este jardín de estilo neoclásico. Las obras se alargaron décadas, y los jardines no se abrieron al público hasta 1978, de la mano del rey Juan Carlos I.

Fíjate en las estatuas de reyes que asoman entre los setos. Pertenecen a una larga serie de esculturas de monarcas que se tallaron a mediados del siglo XVIII para coronar la balaustrada del palacio. Nunca llegaron a quedarse allí arriba: las bajaron y acabaron repartidas por Madrid y por media España. En la plaza de Oriente verás a varias de sus compañeras.

La llegada de Sabatini, por cierto, no hizo gracia a todo el mundo. El gran arquitecto madrileño Ventura Rodríguez llevaba años trabajando en las obras del palacio y se vio apartado por el recién llegado de Nápoles, que contaba con el favor del rey. La rivalidad entre los dos dio que hablar en la corte durante décadas, y hoy es el nombre del italiano el que lleva este jardín. Ventura Rodríguez se desquitó lejos del palacio: suyos son los diseños de las fuentes de Cibeles y de Neptuno, que Madrid lleva en el corazón.

Sal por el lado del palacio y camina hacia el sur por la calle de Bailén, con la fachada a tu derecha, hasta la plaza de Oriente. En su centro te espera un caballo de bronce que desafía la gravedad gracias, entre otros, a Galileo.

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