Puerta del Sol: el Kilómetro Cero, el reloj y el Oso
Why is it significant?
Plántate delante de la Real Casa de Correos, el edificio de ladrillo rojo con el reloj en lo alto, y baja la mirada al suelo. A tus pies hay una losa con el contorno de España y dos palabras: Kilómetro Cero. Desde este punto se cuentan los kilómetros de las grandes carreteras radiales del país.
Key Facts
| Place | Puerta del Sol: el Kilómetro Cero, el reloj y el Oso |
|---|---|
| Address | Puerta del Sol 7, 28013 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.41660, -3.70380 |
| Part of Walk | El Madrid de los Austrias: de la Puerta del Sol a Botín entre plazas, conventos y leyendas |
| Generated | Generated |
Plántate delante de la Real Casa de Correos, el edificio de ladrillo rojo con el reloj en lo alto, y baja la mirada al suelo. A tus pies hay una losa con el contorno de España y dos palabras: Kilómetro Cero. Desde este punto se cuentan los kilómetros de las grandes carreteras radiales del país. Písala sin vergüenza, que aquí lo hace todo el mundo... hasta los madrileños, aunque juren que no.
El edificio nació como casa de correos en tiempos de Carlos III, terminado en 1768 por un arquitecto francés, Jaime Marquet. Desde entonces ha cambiado de inquilino casi tanto como España de gobierno: fue Ministerio de la Gobernación, durante el franquismo sede de la Dirección General de Seguridad, con unos calabozos que muchos madrileños todavía recuerdan con un nudo en el estómago, y hoy alberga la presidencia de la Comunidad de Madrid. El reloj llegó en 1866, regalo de un relojero leonés que había hecho fortuna en Londres, José Rodríguez de Losada.
Esta plaza ha visto pasar la historia a empujones. El 2 de mayo de 1808 los madrileños se lanzaron aquí contra las tropas de Napoleón, y la tradición sitúa en este lugar la carga de los mamelucos que pintó Goya. El 14 de abril de 1931, desde el balcón de este mismo edificio, se proclamó la Segunda República ante una multitud que desbordaba las calles. Y cada 31 de diciembre media España se come las uvas mirando esa torre por televisión.
¿Y por qué del Sol, si aquí no queda ninguna puerta? En el siglo XV se abría en este lugar una de las entradas de la cerca que rodeaba Madrid, orientada hacia el este, por donde sale el sol. Hay quien dice que tenía un sol pintado sobre el arco; otros, que simplemente recibía la primera luz de la mañana. Nadie lo sabe con certeza... y a los madrileños nos da igual, porque el nombre es demasiado bonito para discutirlo.
Antes de irte, busca al oso. Está en el lado este de la plaza, de bronce, estirándose hacia un madroño para alcanzar sus frutos: es el escudo de la villa convertido en estatua, obra de Antonio Navarro Santafé, de 1967, y el punto de encuentro más famoso de la ciudad. Ahora cruza la plaza hacia el oeste y entra en la calle del Arenal. En cuanto huelas a chocolate caliente, sabrás que vas bien.