Plaza de la Villa: la torre de los Lujanes y un rey francés prisionero
Why is it significant?
Estás en una de las plazas más pequeñas y más antiguas de Madrid, y en ella caben, casi rozándose, tres siglos de historia: una torre de ladrillo del siglo XV, un palacio plateresco cargado de escudos y la Casa de la Villa, con sus torres rematadas en chapiteles de pizarra.
Key Facts
| Place | Plaza de la Villa: la torre de los Lujanes y un rey francés prisionero |
|---|---|
| Address | Plaza de la Villa, 28005 Madrid, Spain |
| Geo Coordinates | 40.41520, -3.71040 |
| Part of Walk | El Madrid de los Austrias: de la Puerta del Sol a Botín entre plazas, conventos y leyendas |
| Generated | Generated |
Estás en una de las plazas más pequeñas y más antiguas de Madrid, y en ella caben, casi rozándose, tres siglos de historia: una torre de ladrillo del siglo XV, un palacio plateresco cargado de escudos y la Casa de la Villa, con sus torres rematadas en chapiteles de pizarra. En el centro, sobre su pedestal, don Álvaro de Bazán, el marino que luchó en Lepanto, vigila a los turistas como si fueran galeras enemigas.
Durante siglos el concejo de Madrid ni siquiera tuvo casa propia: los regidores se reunían en el atrio de la iglesia de San Salvador, en la calle Mayor, hoy desaparecida. La Casa de la Villa se empezó en 1644 con trazas de Juan Gómez de Mora, el mismo arquitecto de la Plaza Mayor, y tardó medio siglo en terminarse. Fue el ayuntamiento de la ciudad hasta 2007, cuando la alcaldía se mudó al palacio de Cibeles.
Ahora fíjate en la torre de los Lujanes, la de ladrillo con la puerta gótica. La familia Luján levantó aquí su casa en el siglo XV, y la tradición asegura que en esa torre estuvo preso Francisco I de Francia, capturado por las tropas de Carlos V en la batalla de Pavía, en 1525. Los historiadores creen más bien que lo encerraron en el alcázar, a pocos pasos de aquí, pero la leyenda es tan madrileña que nadie quiere soltarla.
Al otro lado se alza la Casa de Cisneros, de 1537, construida por un sobrino del cardenal Cisneros, el que fue regente de Castilla. Es puro plateresco, ese estilo en el que el gótico se viste con los adornos del Renacimiento. El Ayuntamiento acabó comprándola, y un pasadizo elevado la une con la Casa de la Villa, de modo que los concejales podían cruzar de un edificio a otro sin pisar la calle.
Sal a la calle Mayor y camina hacia el este. A tu derecha verás una caja de hierro y cristal llena de gente: es el Mercado de San Miguel, inaugurado en 1916, donde hoy se tapea de pie y codo con codo. Déjalo atrás, sigue un poco más y entra en la Plaza Mayor por cualquiera de sus arcos.