Calle del Codo y las Carboneras: dulces de clausura

Why is it significant?

Al salir del codo del callejón desembocas en la plaza del Conde de Miranda, y frente a ti verás la fachada sobria de un convento, casi sin adornos.

Key Facts

PlaceCalle del Codo y las Carboneras: dulces de clausura
AddressPlaza del Conde de Miranda 3, 28005 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.41480, -3.70950
Part of WalkEl Madrid de los Austrias: de la Puerta del Sol a Botín entre plazas, conventos y leyendas
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Al salir del codo del callejón desembocas en la plaza del Conde de Miranda, y frente a ti verás la fachada sobria de un convento, casi sin adornos. No hay escaparate ni cartel luminoso, y sin embargo aquí se venden algunos de los dulces más buscados del Madrid antiguo... por unas monjas que no se dejan ver.

Es el monasterio del Corpus Christi, de monjas jerónimas, fundado en 1605 por Beatriz Ramírez de Mendoza, condesa de Castellar. Lo curioso es la fecha: en 1605 Madrid ni siquiera era capital, porque Felipe III se había llevado la corte a Valladolid en 1601 y no volvería hasta 1606. Fundar un convento aquí en aquel momento era casi un acto de fe en la ciudad.

¿Y por qué todo Madrid lo llama las Carboneras? La tradición cuenta que una imagen de la Virgen que se venera dentro apareció en una carbonería, entre sacos de carbón, y que de allí la rescataron para el convento. El mote se le pegó a las monjas, y cuatro siglos después nadie las llama de otra manera.

Lo mejor está en el torno. Entras en el zaguán, llamas, y una voz al otro lado de una rueda de madera te pregunta qué quieres. Pides, dejas el dinero en la rueda, la rueda gira... y vuelve con una caja de pastas y dulces de almendra hechos en el obrador del convento. Nunca ves la cara de quien los ha horneado: es la clausura, y forma parte del encanto.

Antes de irte, mira hacia la calle de San Justo: esa fachada curva, a la italiana, es la basílica de San Miguel, levantada en el siglo XVIII por encargo del infante don Luis, hijo de Felipe V, que había recibido el arzobispado de Toledo con ocho años. Ahora rodea el Mercado de San Miguel y baja por la Cava de San Miguel, la calle curva que sigue el foso de la vieja muralla, hasta el pie del Arco de Cuchilleros.

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