Plaza de la Paja: el corazón del Madrid medieval

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Llegas a una plaza en cuesta, alargada, con terrazas, bancos y una verja tras la que asoma un jardín.

Key Facts

PlacePlaza de la Paja: el corazón del Madrid medieval
AddressPlaza de la Paja, 28005 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.41300, -3.71160
Part of WalkEl Madrid de los Austrias: de la Puerta del Sol a Botín entre plazas, conventos y leyendas
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Llegas a una plaza en cuesta, alargada, con terrazas, bancos y una verja tras la que asoma un jardín. Hoy parece un rincón tranquilo de barrio, pero en la Edad Media este fue el centro de Madrid: aquí estaba el mercado y aquí vivían las familias más poderosas de la villa, mucho antes de que existiera la Plaza Mayor.

¿Por qué de la Paja? La explicación más repetida dice que los vecinos traían aquí la paja con la que se pagaba una parte de los tributos, o con la que se alimentaba a las mulas de los capellanes de la capilla que preside la parte alta de la plaza. Otros lo atribuyen sin más al mercado de forraje. Elige la versión que más te guste: en Madrid las dos tienen sus partidarios.

Ese edificio de piedra con contrafuertes es la Capilla del Obispo, levantada entre 1520 y 1535 por la familia Vargas. Toma su nombre de Gutierre de Vargas y Carvajal, obispo de Plasencia, y dentro guarda un retablo de Francisco Giralte, una joya del Renacimiento castellano. Su historia tiene algo de despecho: se pensó en principio para custodiar el cuerpo de san Isidro, pero los pleitos con la parroquia vecina de San Andrés hicieron que el santo nunca llegara a ocuparla.

Los Vargas no eran cualquiera. Según la tradición, san Isidro trabajó como labrador para un Iván de Vargas que vivía aquí al lado. Cuenta la leyenda que, mientras Isidro rezaba, unos ángeles araban por él, y que un día su hijo cayó a un pozo y el santo hizo subir el agua hasta devolvérselo sano y salvo. Por eso, cada mes de mayo, todo Madrid celebra a un labrador que, según sus vecinos, tenía mejores contactos que nadie.

Asómate a la verja del jardín del Príncipe de Anglona, uno de los pocos jardines privados del siglo XVIII que han llegado hasta hoy en el centro de Madrid. Después baja hacia el oeste por las callejuelas de la antigua Morería, el barrio donde vivieron los musulmanes de Madrid tras la conquista cristiana, hasta salir a la calle de Bailén. Allí te espera un puente con vistas.

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