Calle de Manuela Malasaña: la costurera que dio nombre a un barrio

Why is it significant?

Estás en una calle estrecha y animada, de balcones con macetas, librerías, bares de mesas pequeñas y portales con historia, que lleva el nombre de una chica de diecisiete años. Una costurera. Y su apellido acabó bautizando a todo el barrio.

Key Facts

PlaceCalle de Manuela Malasaña: la costurera que dio nombre a un barrio
AddressCalle de Manuela Malasaña, 28004 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.42870, -3.70410
Part of WalkMalasaña, del Dos de Mayo a la Movida: la banda sonora rebelde de Madrid
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Estás en una calle estrecha y animada, de balcones con macetas, librerías, bares de mesas pequeñas y portales con historia, que lleva el nombre de una chica de diecisiete años. Una costurera. Y su apellido acabó bautizando a todo el barrio.

El 2 de mayo de 1808, cuando Madrid se levantó contra las tropas de Napoleón, Manuela Malasaña murió en estas calles. Sobre cómo ocurrió hay más de una versión. La más conocida cuenta que volvía del taller donde cosía y que unos soldados franceses la registraron, le encontraron las tijeras de costurera y la mataron allí mismo por ir armada. Otra versión la sitúa en el Parque de Artillería de Monteleón, ayudando a los defensores. Lo que sabemos con certeza es que murió aquel día, siendo casi una niña.

Madrid nunca la olvidó. Su nombre pasó a esta calle, y con el tiempo los madrileños empezaron a llamar Malasaña a todo el barrio, aunque en los planos municipales su nombre oficial sea otro: Universidad. Antes aún, la zona se conocía como el barrio de Maravillas, y sus mozos, los chisperos, muchos de ellos herreros, presumían de valentía frente a los manolos de Lavapiés. Fíjate en las calles de alrededor: Daoíz, Velarde, Dos de Mayo, Ruiz... el barrio entero es un monumento a aquella jornada.

Más de ciento setenta años después, en estas mismas calles estalló otra revuelta, esta vez sin bayonetas. A finales de los setenta y durante los ochenta, con la dictadura recién terminada, Malasaña se llenó de bares, garitos, locales de ensayo y tiendas de discos, y se convirtió en uno de los corazones de la Movida madrileña. Las heroínas de 1808 cosían; las de 1980 llevaban laca, medias de rejilla y un bajo eléctrico.

Pasea despacio y mira hacia arriba: entre los balcones verás carteles de conciertos, pegatinas de grupos y algún grafiti que podría tener la edad de tus padres. Sigue esta calle hacia el este, hasta la glorieta de Bilbao, donde un café centenario lleva más de un siglo viendo pasar Madrid.

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