Azulejos de Malasaña: los anuncios que no se borran

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Detente en esta esquina y lee la pared como si fuera un periódico de hace cien años. Los azulejos de la fachada, pintados a mano con letras elegantes y colores que el tiempo apenas ha apagado, anuncian remedios de botica para males que entonces daban mucho miedo.

Key Facts

PlaceAzulejos de Malasaña: los anuncios que no se borran
AddressCalle de San Vicente Ferrer esquina Calle de San Andrés, 28004 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.42560, -3.70400
Part of WalkMalasaña, del Dos de Mayo a la Movida: la banda sonora rebelde de Madrid
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Detente en esta esquina y lee la pared como si fuera un periódico de hace cien años. Los azulejos de la fachada, pintados a mano con letras elegantes y colores que el tiempo apenas ha apagado, anuncian remedios de botica para males que entonces daban mucho miedo.

Este tipo de anuncio de cerámica se puso de moda en Madrid en las primeras décadas del siglo veinte. Los comerciantes encargaban los paneles a talleres de Sevilla o de Talavera, que trabajaban con la vieja técnica del azulejo pintado. Tenían una ventaja imbatible: no se borraban con la lluvia ni con el sol. Un cartel de papel duraba semanas; uno de cerámica, un siglo.

Por eso Malasaña está llena de fantasmas publicitarios. Paseando por el barrio encontrarás azulejos de antiguas hueverías, lecherías, tiendas de vinos y boticas que siguen anunciando productos que nadie vende ya, en locales que han cambiado de dueño y de oficio muchas veces. Es la publicidad más tenaz de la historia de Madrid: sobrevivió a sus anunciantes, a sus clientes y a la mayoría de sus enfermedades.

Y aquí va el guiño a nuestra banda sonora. La Movida no fue solo música: fue también imagen. Pintores, fotógrafos e ilustradores como Ceesepe, Ouka Leele o El Hortelano llenaron Madrid de carteles, portadas de discos, fanzines y fotografías de colores imposibles, y muchos vivían y trabajaban en estas calles. Al barrio siempre le ha gustado anunciarse en las paredes, ya fuera con azulejos de botica o con carteles de conciertos.

Los vecinos cuidan estos azulejos como si fueran de la familia, porque son la prueba de que el barrio existía mucho antes de estar de moda. Sigue hacia el sur y luego hacia el este, en dirección a la calle del Espíritu Santo, hasta una placita con nombre de santo y memoria de mercado.

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