Miradouro da Senhora do Monte
Why is it significant?
Llegas al Miradouro da Senhora do Monte y entiendes por qué valía la pena la cuesta: estás en uno de los puntos más altos de Lisboa, y la ciudad entera se extiende a tus pies.
Key Facts
| Place | Miradouro da Senhora do Monte |
|---|---|
| Address | Rua da Senhora do Monte, 1170 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.71910, -9.13290 |
| Part of Walk | Mouraria y Graça: la Lisboa escondida del fado, las vilas obreras y los miradores |
| Generated | Generated |
Llegas al Miradouro da Senhora do Monte y entiendes por qué valía la pena la cuesta: estás en uno de los puntos más altos de Lisboa, y la ciudad entera se extiende a tus pies. El castillo queda ahora por debajo de ti, a la izquierda; enfrente, la Baixa y su cuadrícula, y más allá, el río y los puentes.
Busca a tu espalda la pequeña ermita de Nossa Senhora do Monte. Es de origen medieval, reconstruida después del terremoto, y guarda un objeto curioso: una silla de piedra que la tradición atribuye a São Gens, un obispo de Lisboa de los primeros siglos cristianos del que se sabe poco más que la leyenda.
Y la leyenda es tierna. Se cuenta que las mujeres embarazadas venían a sentarse en la silla del santo para tener un buen parto, y que hasta algunas reinas subieron la cuesta para hacerlo. Es una de esas devociones discretas que sobreviven sin hacer ruido, lejos de las grandes catedrales.
Ahora juega a reconocer la ciudad desde aquí arriba. A lo lejos, al oeste, está el Bairro Alto, con las torres de sus iglesias; a la izquierda del castillo, el río se abre hacia el mar; y si el día está claro, verás al otro lado del Tajo la orilla sur. Dicen que Lisboa, como Roma, tiene siete colinas. Los lisboetas discuten cuáles son, pero nadie discute que esta es una de las mejores para mirar.
Recuerda que desde esta misma altura se vio arder la ciudad en 1755: el incendio que siguió al terremoto duró varios días y consumió la Baixa entera. Lo que hoy miras, esa cuadrícula ordenada, es la ciudad que nació de aquellas cenizas. Ahora baja hacia el este, por la Rua da Senhora do Monte y las calles de la Graça, hasta la Rua do Sol à Graça, donde se esconde un portón que no debes perderte.